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En la primera entrega de esta serie de artículos dedicados a la historia de las religiones, esbocé brevemente los diferentes tipos y cómo los enfocaría, de la misma manera, comenté cómo apareció la primera religión monoteísta. Quiero de nuevo recalcar que soy completamente agnóstico y a pesar de esa extraña necesidad humana de creer en seres superiores salidos de su imaginación, opino que la religión ha hecho mucho daño a la propia evolución de la humanidad que si no tuviéramos esa necesidad absurda de crear dioses. En esta segunda entrega vamos a ver qué es eso de las religiones dualistas.


No hay imagen que refleje mejor el dualismo que el símbolo del yin y el yang. Lo blanco y lo negro, la luz y la oscuridad, lo bueno y lo malo, todo en un mismo ideograma. Y aquí comienza el problema. Si hay un solo dios que ha creado el Universo y todo lo que en él hay... ¿Ha creado también todo lo malo?

Las dos principales religiones dualistas son la maniquea y la cátara o albiguense, de las que hablaré ampliamente más adelante, que nacieron del propio cristianismo al llegar a la conclusión de que si dios es el creador del Todo, el mal también es posible que sea creación suya. Para los seguidores de estas dos ramas cristianas y dualistas también era un dilema, por lo que se les ocurrió separar lo que es dios y el mundo material, pero llenos de ciertas dudas, ya que el trasfondo es que dios es el único responsable y creador de todo lo que existe, incluyendo lo maligno, aunque negaran este punto.

La Iglesia Católica Apostólica y Romana, atacó y destruyó estos movimientos a sangre y fuego, ya que dejaban entender que dios también creó a los demonios, la oscuridad y todo lo malo. Para defenderse recurrieron primordialmente al Génesis cuando dios estaba en plena apoteosis creativa con eso de que dios creo las plantas y los animales y vio que era bueno, creó al hombre y vio que era bueno... Todo lo que creaba le parecía bueno. Pero si se sigue leyendo en Antiguo Testamento, ese mismo dios enviaba plagas terribles o bien destruía un pueblo con todos sus habitantes por quítame allá esas pajas, cual genocida loco.

Por lo tanto, como todo creativo, está claro que dios tiene sus días buenos y sus días malos o bien es bipolar. Dualismo puro y duro, el bien y el mal conviviendo en un mismo ser. Pero todo esto puede ser mucho más profundo, ya que al nacer los principales movimientos dualistas de la secta cristiana era inadmisible que hubiera más de un dios. Veámoslo...

Como he comentado, la doctrina dualista afirma la existencia de dos principios supremos, independientes y a la vez antagónicos, uno el bien y otro el mal, por cuya acción se explica el origen y evolución del mundo, separando por ejemplo el mundo espiritual del material en un intento de no ir contra el propio principio de un único dios, por lo que este dualismo filosófico o metafísico se opone de forma radical al politeísmo.

El dualismo religioso aparece en muchos pueblos antiguos, como China y Egipto, pero especialmente en Persia. Su religión, impulsada por Zoroastro hacia el siglo VI antes de Cristo, establece un principio divino del bien, Ormuz o Ahura Mazda, y otro del mal, Ahrimán. Otras formas de dualismo se encuentran más tarde en el siglo II en el maniqueísmo y ya en la Edad Media, en los albigenses o cátaros, que fueron las doctrinas mucho más influyentes.

Esto en su momento lo plagiarán los católicos con la invención de Lucifer, que no es un dios, si no un servidor de dios que se revela. Lo incomprensible es que si dios es todopoderoso cómo es que no acaba con ese mal. Así que confieren al ángel caído ciertos poderes capaz de enfrentarse a dios y parece ser que hasta con posibilidades de vencerlo. Hay cosas que son incomprensibles, pero ellos son así.

En líneas generales, las doctrinas dualistas coinciden en los siguientes rasgos: el principio del Bien es identificado con la Luz y el Espíritu, el principio del Mal con las Tinieblas y la Materia, o con el diablo. La materia es mala y principio del mal o bien creada por un demonio distinto del dios único y bueno. El diablo, principio del mal, es el que hace que se ceda ante lo inevitable y así justificar la casi imposibilidad de resistir al mal que inclina a pecar y ese principio maligno es el responsable del pecado.

La Iglesia Católica esgrimió los siguientes puntos contra el dualismo:
-Dios es único, infinito y omnipotente.
-El principio del mal no puede ser Dios ni puede limitar la potencia infinita del único Dios.
-Todo ha sido creado por Dios y como tal es bueno.
-Todo lo que existe es bueno: Dios miró todas las cosas que había creado y vio que eran buenas, Génesis.
-También lo es, por tanto, la materia. Además, dios se encarnó en su hijo, lo que hizo que se revalorizara la materia del cuerpo humano.

El mal no es un ser en sí mismo, no es algo positivo, es sencillamente la privación del bien. Lo positivo es el bien carente o privado, el mal sólo se da en el bien como un defecto. Un mal absoluto, existente en sí, sería una contradicción: una nada que existe. Y ahora vas y lo cascas.

Por tanto, no hay que buscar una causa primera del mal, un principio o Dios del mal. No hay un principio del mal que sea Dios o simplemente un mal absoluto y positivo. El dualismo es contrario a la creación universal, ya que asumiría que hay algo distinto de Dios que se sustrae a su acción creadora y del bien.

Total, que según la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, el mal ha sido introducido en el mundo por el pecado de esa criatura inteligente y con el famoso libre albedrío: el hombre. La obra de dios fue material y buena, ya que dios no crea nada mal, el pecado espiritual es culpa de la voluntad del hombre de hacer cosas malas.

Y tras este comecocos sin mucho sentido, veamos ahora los dos principales movimientos de las religiones dualistas...

MANIQUEOS

Maniqueísmo es el nombre que recibe la religión universalista fundada por el sabio persa Mani o Manes (215-276), quien decía ser el último de los profetas enviados por Dios a la humanidad. El maniqueísmo se concibe desde sus orígenes como la fe definitiva, en tanto que pretende completar e invalidar a todas las demás. Al rivalizar en este sentido con otras religiones, como el zoroastrismo, el budismo, el cristianismo y el islamismo, de sus contactos con ellas se derivaron numerosos fenómenos de fusión doctrinal.

El maniqueísmo se divulgó desde la antigüedad tardía por el Imperio romano e Imperio Sasánida, y en la Edad Media, por el mundo islámico, Asia Central y China, donde perduraría, al menos, hasta el siglo XVII.

Por ello, sus escritos litúrgicos sagrados y fuentes propias se encuentran registrados en múltiples lenguas, entre ellas, latín, griego, copto, persa medio, chino, parto, sogdiano... Por lo demás, existen fuentes no maniqueas que nos informan sobre las creencias y costumbres de esta religión desde San Agustín a al-Biruni. En la Edad Media, catarismo y bogomilismo fueron consideradas herejías de raigambre maniquea y en la actualidad algunas sectas y nuevas religiones se declaran maniqueas o neomaniqueas, aunque sin relación directa o histórica con el maniqueísmo.

Comenzando en el siglo III en Babilonia, se extendió a través del Oriente hasta China y en partes del Imperio romano. Fue una religión universalista, que aprovechó la Ruta de la Seda para su expansión, pero que se vio pronto perseguida en el área islámica y el Occidente cristiano, perdurando sobre todo en el Extremo Oriente.

Según todas las evidencias disponibles, el maniqueísmo sobrevivió, fundamentalmente, en China, hasta inicios del siglo XVII, durante la dinastía Ming (1368-1644) y algunas de sus ideas y principios, incluso llegaron hasta principios del siglo XX.

La comunidad maniquea se dividía en dos grupos:
-Los elegidos, en latín electi, pasaban su tiempo en oración, practicaban el celibato y eran vegetarianos. Tras su muerte, según la teología maniquea, los elegidos alcanzaban el Reino de la Luz.
-Los oyentes, en latín auditores, debían servir a los elegidos, podían contraer matrimonio, aunque les estaba desaconsejado tener hijos y practicaban ayuno todas las semanas. A su muerte, esperaban reencarnarse en elegidos.

Para que el Reino de la Luz triunfara sobre las tinieblas, todos los elegidos y oyentes debían alcanzar el Reino de la Luz. En realidad, no era un triunfo lo que buscaban los maniqueos, sino un retorno al estado original, la separación del Bien y del Mal. Pues el mal es indestructible, la única forma de alcanzar el Reino de la Luz es huir del de las Tinieblas.

La fiesta religiosa fundamental de los maniqueos era el Bema, que se celebraba anualmente. Esta festividad fue originalmente, en la Iglesia Cristiana Siríaca, un asiento situado en mitad de la nave desde el cual el obispo presidía y se leía el Evangelio. En los templos maniqueos, el Bema era un trono de cinco peldaños, cubierto por valiosos tejidos, simbolizando las cinco escalas de la jerarquía. La cima del Bema estaba siempre vacía, ya que correspondía al asiento de Mani. Esta celebración tenía lugar durante el equinoccio de primavera, y era precedida por ayunos, simbolizando la Pasión y muerte de Mani.

En su doctrina, los maniqueos creían que había una eterna lucha entre dos principios opuestos e irreductibles, el Bien y el Mal, que eran asociados a la Luz y las Tinieblas y consideraban que el espíritu del hombre es de dios pero el cuerpo del hombre es del demonio. Esto se explicaba a través de un conjunto de mitos de influencia gnóstica y zoroástrica. En el hombre, el espíritu o luz se encuentra cautivo por causa de la materia corporal, por lo tanto, creen que es necesario practicar un estricto ascetismo para iniciar el proceso de liberación de la Luz atrapada. Desprecian por eso la materia, incluso el cuerpo.

Zoroastro, Platón, Jesús, Buda y otras muchas figuras religiosas habrían sido enviadas a la humanidad para ayudarla en su liberación espiritual, siendo Mani el Sello de los Profetas.

En la práctica, el maniqueísmo niega la responsabilidad humana por los males cometidos porque cree que no son producto de la libre voluntad, sino del dominio del demonio sobre nuestras vidas. Este principio llevó a algunos excesos sangrientos por parte de los maniqueos, sobre todo contra quienes poseían tierras y riquezas.

Uno de los que refutó y se opuso con más ahínco contra la doctrina maniquea fue San Agustín. Los maniqueos se preguntaban de entrada: ¿de dónde procede el mal? San Agustín se dio cuenta de que ese planteamiento presuponía la existencia del mal como algo positivo y forzaba así la respuesta maniquea. Así que San Agustín, que a todo esto era maniqueo, se pasó al bando contrario ante lo que presuponía la respuesta a esa pregunta. La Iglesia lo hizo santo precisamente por este cambio de chaqueta.

CATAROS

El catarismo fue un movimiento religioso de carácter gnóstico que se propagó por Europa Occidental a mediados del siglo X, logrando asentarse hacia el siglo XIII en tierras del Languedoc francés, donde contaba con la protección de algunos señores feudales vasallos de la corona de Aragón.

Los cátaros se denominaban a sí mismos los cristianos perfectos, ya que al rechazar lo material, repartían sus riquezas con los más necesitados y abogaban para que la Iglesia hiciera lo mismo, ya que era un mandamiento de los Evangelios compartir con los pobres, a la vez que al hacer voto de pobreza, iba contra la doctrina de dios poseer y exponer las riquezas a las que estaba y está tan acostumbrada la Iglesia. Esto atrajo la simpatía del pueblo, así como la de algunos nobles y es parte del éxito del catarismo. En respuesta, la Iglesia los declaró herejes.

El nombre cátaro procede del griego kazarós: puro. Otro origen sugerido es el término latino cattus: ‘gato’, el alemán ketter o el francés catiers, asociado habitualmente por la Iglesia a "adoradores del diablo en forma de gato" o brujas y herejes, pero está claro que estos orígenes fueron promovidos por la Iglesia para desprestigiar el movimiento.

Su teología era dualista radical, con claras influencias del maniqueísmo, basada en la creencia de que el universo estaba compuesto por dos mundos en total conflicto, uno espiritual creado por Dios y otro material forjado por Satán. Según la comprensión cátara, el Reino de Dios no es de este mundo. Dios creó cielos y almas. El Diablo creó el mundo material, las guerras y la Iglesia Católica. Ésta, con su realidad terrena y la difusión de la fe en la encarnación de Cristo, era según los cátaros una herramienta de corrupción. Y qué razón tenían las criaturas.

Para los católicos, la fe en Dios redime, mientras que para los cátaros exigía un conocimiento del estado anterior del espíritu para purgar su existencia mundana. Para el catarismo, la materia obstaculizaba la salvación y consideraban el propio cuerpo como una cáscara de la que había que desprenderse. También creían en la reencarnación. Las almas se reencarnarían hasta que fuesen capaces de un autoconocimiento que les llevaría a la visión de la divinidad y así poder escapar del mundo material y elevarse al paraíso inmaterial.

La forma de escapar del ciclo era vivir una vida ascética, sin ser corrompido por el mundo. Aquellos que seguían estas normas eran conocidos como Perfectos. Los Perfectos se consideraban herederos de los apóstoles, con facultades para anular los pecados y los vínculos con el mundo material de las personas. La ceremonia de eliminación de los pecados, llamada consolamentum, único sacramento de la fe cátara, se llevaba a cabo en personas a punto de morir. Después de recibirlo, el creyente era alentado para dejar de comer a fin de acelerar la muerte y evitar la "contaminación" del mundo.

Negaban el bautismo por la implicación del agua, elemento material y por tanto impuro y por ser una institución de Juan Bautista y no de Cristo. También se oponían radicalmente al matrimonio con fines de procreación, ya que consideraban un error traer un alma pura al mundo material y aprisionarla en un cuerpo. Rechazaban comer alimentos como los huevos, la carne y la leche. Siguiendo estos preceptos, los cátaros practicaban una vida de férreo ascetismo, estricta castidad y vegetarianismo.

Otra creencia cátara opuesta a la doctrina católica era su afirmación de que Jesús no se encarnó, sino que fue una aparición que se manifestó para mostrar el camino hacia Dios. Creían que no era posible que un Dios bueno se hubiese encarnado en forma material, ya que todos los objetos materiales estaban contaminados por el pecado. Más aún, creían que el dios Yahvé descrito en el Antiguo Testamento era en realidad el Diablo, ya que había creado el mundo y también a que se mostraba celoso, vengativo y sanguinario cual dios de la guerra. Los cátaros negaban por ello la veracidad del Antiguo Testamento.

De la misma forma, consideraban que los juramentos eran un pecado, puesto que ligaban a las personas con el mundo material y aunque realizaban una especie de eucaristía no realizaban la transubstanciación, ya que consideraban a Cristo exclusivamente espiritual, así que eso de que el pan se convirtiera en la carne de Cristo les era imposible de creer. A mí me pasa lo mismo, no lo veo claro, igual que lo del palomo.

Y la Iglesia comenzó la lucha por suprimir a tan herética religión que comenzaba a extenderse peligrosamente. El monje cisterciense Pedro de Castelnau, un legado papal conocido por excomulgar sin contemplaciones a los nobles que protegían a los cátaros, llegó a la cima de su carrera excomulgando al conde de Tolosa, Raimundo VI, como cómplice de la herejía. El legado fue asesinado por un escudero de Raimundo, lo que dio paso definitivamente a la cruzada violenta contra los cátaros.

En 1207, la Iglesia decretó que toda la tierra poseída por los cátaros podía ser confiscada a voluntad y que todo aquel que combatiera durante cuarenta días contra los "herejes", sería liberado de sus pecados. La cruzada logró la adhesión de prácticamente toda la nobleza del norte de Francia. Por tanto, no es sorprendente que los nobles del norte viajaran en tropel al sur a luchar. Inocencio III encomendó la dirección de la cruzada al rey Felipe II de Francia, el cual, aunque declina participar, sí permite a sus vasallos unirse a la expedición.

La batalla de Béziers que obedecía a un plan preconcebido de los cruzados para exterminar a los habitantes de las villas fortificadas que se les resistieran, indujo al resto de las ciudades a rendirse sin combatir, excepto Carcasona que fue asediada y se rindió por falta de agua. Sin embargo, los cruzados, tal y como lo habían negociado con el rey Pedro el Católico, no dieron muerte a la población, sino que simplemente les obligaron a abandonar la ciudad. Pero a partir de 1211, se comienza a actuar contra los cátaros condenándoles a morir en la hoguera se rindieran o no.

La Inquisición se estableció en 1229 para extirpar totalmente la herejía, operando en Tolosa, Albí, Carcasona y otras ciudades. En mayo de 1243, la ciudadela cátara de Montsegur fue asediada por las tropas del senescal de Carcasona y del arzobispo de Narbona, hasta la rendición de la misma el 16 de marzo de 1244. Ese mismo día los líderes cátaros, así como más de doscientos seguidores, fueron arrojados vivos a una enorme hoguera en el Prat dels Cremats. prado de los quemados, junto al pie del castillo. Y además, el Papa decretó severos castigos contra todo aquel que pudiera ser considerado sospechoso de simpatizar con los cátaros.

Perseguidos por la Inquisición y abandonados por los nobles, los cátaros se redujeron en número, escondiéndose en los bosques y montañas. El pueblo hizo algunos intentos de liberarse del yugo francés y de la Inquisición, con revueltas a principios del siglo XIV. Pero en este punto la secta estaba exhausta y no encontraba nuevos adeptos. Tras 1330, los registros de la Inquisición apenas contienen procedimientos contra los cátaros.

El movimiento cátaro no fue un hecho aislado sino parte de un conjunto de alternativas religiosas de la época, entre las que destacó por su gran difusión. Dichos movimientos contradecían dogmas establecidos del catolicismo, por lo que la Iglesia se esforzó en vigilarlos, regularlos y en el mayor de los casos, perseguirlos y aniquilarlos.

La realidad histórica del catarismo ha sido a menudo objeto de distorsión, en sentido negativo o positivo, dependiendo de las perspectivas ideológicas. La Iglesia y otros poderes de la época, no comprendieron el descontento con el materialismo y los abusos de poder de las instituciones religiosas y políticas subyacente en el éxito de estas religiones. Otros han idealizado a los cátaros y los describen como "cristianos verdaderos" o como una religión supuestamente avanzada a su época.

También se discute el papel de la mujer en el catarismo, ya que si bien existía cierto igualitarismo, así como Perfectos y Perfectas, esto no respondía a ideas avanzadas sino al rechazo del sexo y la procreación, expresiones impuras de la materia para los cátaros y por tanto no merecedoras de consideración.

La visión, muy difundida, de una sociedad cátara pacífica y armoniosa en contraste con el resto de la sociedad feudal, dominada por nobles crueles y ambiciosos y una Iglesia embrutecida por intereses terrenales, también debe ser matizada. La sociedad civil cátara pudo ser relativamente permisiva, más por la indiferencia total hacia los asuntos mundanos que por una mentalidad abierta, pero los cátaros, como la Iglesia y los nobles, no renunciaron a ejercer sus propias formas de intolerancia y violencia religiosa.

La literatura esotérica ha otorgado a los cátaros el papel de guardianes de supuestos secretos legendarios como el Santo Grial y el famoso tesoro cátaro. Algunos sectores románticos del nacionalismo occitano y catalán también han idealizado el pasado cátaro, contribuyendo todavía más a la alterada imagen que a menudo se tiene hoy de este movimiento religioso.

Y hasta aquí este artículo sobre las religiones dualistas. Espero que no haya resultado demasiado aburrido o farragoso por un exceso de datos o incluso la reiteración de las doctrinas o filosofías de estas religiones, sobre todo al exponer las dos principales, extendiéndome algo más en los cátaros, por su difusión e importancia y por haber sido combatida y perseguida por la Iglesia con la mayor de las violencias, que tanto aprecia Roma y que desde luego no puede ir más en contra de lo que sus evangelios predican.

Pero bueno, esto es de lo más normal, aún hoy día La Iglesia Católica, Apostólica y Romana sigue sin predicar con el ejemplo, sino que continúa luchando enconadamente por sus posesiones y privilegios, utilizando todavía la violencia dialéctica y a veces física, aunque vayan en contra de todo aquello que dicta la palabra de su dios: ama al prójimo como a ti mismo y comparte lo que tienes con aquel que lo necesita.

José Luis Carranco

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Comentarios 

 
+2 #1 Damian 24-01-2012 22:01
Fabulo el reportaje que nos va enseñando mas y mas sobre las religionesy sus historias. Aunque discrepo en algunas cosas, pues actualmente y en estos tiempos de crisis y por numeros la iglesia a ayudado a mas pobres que la politica. Pero en fin eso no ensombrece nada a este reportaje, lo importate es aprender y seguir disfrutando de ello.
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0 #2 jose armando 15-11-2013 03:34
no se pero en religion,politi ca y economia se tenga la verdad y no se necesiten unas ciencias con otras es dificil de entender.usted misma en medio de su razonamiento hace ver que en religion se fusiona muchas cosas antes de jesus,el dualismo que manifiesta considero que esta poco convencida de lo que cree y mas de fe,,,porque se creo el paraiso y todo era bueno,se desobedecio hubo una sancion distinguir el bien del mal,llamo a esto el pecado de desobediencia...ese dualismo que presentas con varios ejemplos claro que se da en todos los campos de lo material y lo espiritual....aprecio mas bien como una critica donde solo reluce lo malo de x iglesia,pero lo bueno de esa misma don de lo deja?.....conclusion su critica es inclinada por lo tando desbalanceada y no guarda un equilibrio justo dentro del conocimiento humano....desconocimiento de dogmas de cada una de estas religiones....gracias...
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0 #3 jose armando 15-11-2013 03:40
en religion se puede entender el dualismo.....sencilla y llanamente ....por uso de razon....distinguir lo material de lo espiritual...siempre que este dogma doctrinal se tenga en el plena fe...gracias..
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