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El Anfiteatro Flavio fue construido en honor a la dinastía Flavia, que le da nombre, aunque es más conocido en todo el mundo como Coliseo ya desde el día de su inauguración. Su construcción fue iniciada por el emperador Vespasiano sobre el año 70 de nuestra era, y terminado por Tito unos diez años después. Hoy día sería una proyecto inviable económicamente y los plazos de entrega serían muy superiores por quienes acometieran su construcción y desde luego, un nuevo anfiteatro construido con la tecnología actual sería incapaz de durar en el tiempo tanto como lo ha hecho y lo hará El Coliseo de Roma.


Podría embarcarme en escribir ampliamente sobre este magnífico edificio, pero he encontrado un documental sobre el Coliseo que me satisface, entre muchos otros que no lo han hecho y que están llenos de inexactitudes, dependiendo de la mentalidad de quien lo realice. En éste he encontrado pocos y pequeños detalles con los que no estoy de acuerdo, pero para mí es el mejor con diferencia. Y como dije: una imagen vale más que mil palabras y un vídeo más que mil imágenes.

Además, yo soy un simple aficionado a la Historia, por lo que igual yo mismo puedo estar en desacuerdo con algunas teoría y a la vez equivocado. Porque quiero que recordéis que la mayoría de las afirmaciones no dejan de ser teorías y como tales, otros pueden lanzar las suyas propias hasta que una prueba irrefutable nos diga la verdad.

La Historia está llena de teorías, casi todas marcadas conque los antiguos eran pueblos con una tecnología primitiva y que sus construcciones fueron realizadas sólo con el uso de la fuerza, con dos palos, una cuerda y una plomada, algo absurdo. Sin embargo, mucha de esa tecnología se ha perdido, se desconoce e incluso puede ser que ni se sospeche que existieron, porque se da el caso de que a veces algunas construcciones necesitan de fórmulas que hoy día sólo pueden realizar potentes ordenadores, algo con lo que no contaban en la antigüedad, pero eso no quiere decir que no tuvieran a mano una tecnología capaz de solucionar los problemas.

Las anomalías históricas son esos descubrimientos que los historiadores rechazan porque no concuerdan con lo que se piensa en general, con las bases de la Historia conocida, esas anomalías por separado no nos dicen gran cosa, pero en conjunto nos informan de que el pasado es mucho más diferente de lo que podamos siquiera imaginar.

Hace más de dos mil años se conocía la fuerza del vapor. Hace poco se descubrió una cosechadora de la época del Imperio Romano, que no tiene casi diferencia alguna con las actuales. Los romanos conocían el hormigón armado con el que se construyó el Coliseo, sin embargo dicho material no se redescubrió hasta dos mil años después. Hay muchos más detalles, pero estos nos sirven para hacernos pensar que hay mucho más de lo que se nos muestra ante nuestro ojos y que los historiadores rechazan sistemáticamente porque no coincide con la norma marcada desde las cátedras de Historia donde sientan sus posaderas viejas figuras que no admiten cambios en sus tesis, en sus teorías, que nunca han dejado de ser eso, elucubraciones de cómo pudo ser, pero sin pruebas palpables de cómo fue en realidad.

Algún día me embarcaré en redactar un artículo donde hable de esas mal llamadas anomalías históricas, anomalías que nos muestran una tecnología muy superior, a veces por encima de la actual, anomalías que nos dicen que hubo grandes civilizaciones incluso antes de lo que los historiadores califican como prehistoria, pero eso será otro día.

Ahora, como anuncié al principio os dejo con un interesante documental sobre El Coliseo de Roma, de la mano del Canal Historia. Además, con él inauguramos nuestro propio canal en Youtube, donde poco a poco añadiré documentales interesantes, sobre todo, aquellos que nos muestran otro enfoque de la historia y de las cosas que damos por sentado que son verdad porque así nos lo han explicado hasta la saciedad, para finalmente descubrir que hay mucha más verdad ahí fuera de la que nos quieren hacer creer.

José Luis Carranco

 

 

 

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Comentarios 

 
+1 #1 Gera 03-06-2012 21:32
Es una pena que no se pueda visualizar el video, ha hecho un muy buen trabajo en las anteriores entregas, lástima que en este caso nos fallará el servidor.
En fin, igualmente, gracias por su fantastico trabajo.
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0 #2 Rafael Lacalle 15-01-2016 13:14
Buscando en la red información sobre Roma encontré estos interesantísimo s artículos amenamente explicados que he leído devorado y que reflejan el saber de alguien profundamente ilustrado en el tema y que se nota que disfruta con ello. Me han sido muy útiles para ver cosas como la vida cotidiana en Roma, el clientelismo, las diferencias entre circo y anfiteatro....
Por desgracia, me apena ver cómo la ideología política del autor impregna de lleno y desluce su obra, con continuos ataques a nuestro modo de vida que me llevan cuanto menos a dudar sobre la veracidad de algunos puntos de lo leído, sobre todo en lo referente a la esclavitud. La vida de los esclavos le hacen a uno desear haber vivido allí y ser uno de ellos. No contento con mimarlos, el amo los trata como a sus hijos, y si es preciso les paga costosos viajes a otros países para su tratamiento médico si están enfermos. Solo les falta agradecerle que los haya arrancado de sus raíces por la fuerza.
En definitiva, acepto y agradezco cuanto aquí se dice referente a los datos, y de lo que mantengo mis reservas es por una mera cuestión de lógica, y sin refutarlo, esperando el momento de contrastarlo con otras fuentes. En lo que ya no estoy tan de acuerdo es en las conclusiones y comentarios que salpican los artículos.
Estoy plenamente de acuerdo con el autor en lo referente a puntos tales como la perversidad cristiana de convertir todo lo referente al sexo en algo sucio y de los males que aquejan a la sociedad occidental moderna, pero no hasta el punto de rechazarlos de plano y añorar el modo de vida romano.
Bajo mi punto de vista, si algo debemos agradecer al Imperio Romano (y al catolicismo)es que a su evolución debemos lo que somos, esto es, una sociedad occidental capitalista, con todas sus consecuencias e imperfecciones, y reto a cualquiera a que realice una introspección sincera y se plantee la siguiente cuestión: de haber sido una persona de economía humilde (fíjese que no digo rico), ¿en qué tipo de sociedad de las históricamente conocidas le hubiera gustado vivir?. Luego medite en el régimen que impera o imperaba. ¿Un país árabe? ¿La China o Japón feudales quizás? ¿Acaso la sociedad celta y su comunión con la Naturaleza? (Muy atractiva para mí, lo reconozco) ¿El imperio bolchevique? ¿La vida nómada de la prehistoria y su ausencia de normas regladas?
Apuesto a que cualquiera que fuere el momento y lugar elegidos mayoritariament e corresponderán a un país occidental y capitalista, y por tanto directamente derivado del Imperio Romano. Pero envidiar subrepticiament e la vida y tecnología de sus ciudadanos y desear trasladarla a la actual sociedad es tanto como preferir comer el hueso de un melocotón antes que el fruto a que dará lugar.
La sociedad y régimen de los que gozamos son la evolución de cientos de miles de años y nuestra obligación es corregir sus numerosos defectos y defenderla de los múltiples enemigos que la acechan desde fuera y sobre todo desde dentro.
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