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En la actualidad y a lo largo del último siglo, el tren es uno de los medios de transporte de personas y mercancías más importantes, y que ha tenido una evolución que le ha hecho ganar en velocidad, comodidad y fiabilidad. Tenemos trenes de alta velocidad con modernistas diseños o futuristas trenes monorraíles que alcanzan velocidades imposibles conviviendo con enormes máquinas diesel para el transporte de minerales capaces de tirar de un número impresionante de vagones y de un peso excepcional. Incluso hay países que aún utilizan arcaicas locomotoras a vapor. Pero, ¿qué sabemos del pionero que fabricó la primera locomotora realmente funcional y que hizo que todo esto fuera posible? Pues ahora os lo cuento.


EL DRAGON SOBRE RAILES

Los pasajeros que subieron a aquel invento llamado tren, tirado por una máquina cuyo nombre era "Locomotion nº1", entre Stockton y Darlington rezaron y se santiguaron más de una vez antes de lanzarse a aquella loca aventura guiada por un monstruo que lanzaba humo y chispas. Cuatrocientos fueron los valientes que decidieron desafiar lo desconocido, apretujados en treinta y cinco viejas diligencias transformadas en vagones ferroviarios.

Los que permanecieron en tierra los vieron partir pensando que estaban locos por no preferir un buen caballo a aquel ingenio que rugía más que los dragones de los cuentos. Aunque muchos se sentían audaces, la mayoría se sentía feliz de no haber montado en aquel artilugio mientras veían marchar a aquellos inconscientes sin ganas alguna de ocupar su lugar.

Más tarde, con la máquina "The Rocket" la velocidad de aquel nuevo invento mejoró y llegó a alcanzar la impresionante velocidad de treinta y cinco kilómetros por hora. Las críticas no se hicieron esperar. El tren, era un atentado contra el paisaje, ahumaría casas y jardines como si fueran arenques, espantaría el ganado, que se volvería salvaje y arremetería contra sus guardianes.

Y con todo aquel fuego en su vientre, quién podría garantizar que una vez y otra no explotaría, despidiendo a los pasajeros en todas direcciones causando muertos y heridos por doquier. La mayoría de las personas sensatas estaban decididamente a favor de la tradicional carroza tirada por caballos, que podría dar algún susto, pero no demasiado peligroso.

También los médicos dieron su opinión y sostuvieron vehementemente que viajar demasiado a la peligrosa velocidad de treinta y cinco kilómetros por horas provocaría hemorragias internas, desmayos, abortos y desequilibraría el cuerpo humano de forma terrorífica. Si alguien hubiera pronosticado las velocidades a las que en un futuro no muy lejano viajaría el hombre, por ejemplo los miles de kilómetros por hora que alcanza un trasbordador espacial, hubiera sido encerrado en un manicomio por ser un loco peligroso.

Así nació el tren, con muchas personas a favor, pero con un número aún mayor en contra. La misma reina Victoria le parecía un espanto y jamás se acostumbró a las locomotoras, prefiriendo sus carrozas llenas de cojines y arrastradas por sus hermosos y tranquilos caballos. Incluso el aguerrido Napoleón fue aún más categórico y consideraba la locomotora un invento del diablo al que nunca subiría.

A pesar de todo, el tren sigue entre nosotros, y fue el invento que revolucionó la forma de viajar de manera más profunda, porque no sólo estaba al alcance de las gentes más pudientes, si no que pronto la incipiente clase media e incluso la trabajadora hizo uso de tal invento para desplazarse. También fue una revolución para el transportes de mercancías, facilitando su distribución y realizándola en menor tiempo. El tren dio paso a una nueva era y ahora veamos quién fue la persona que lo hizo posible.

EL HIJO DEL MINERO

George Stephenson (1781-1848) nació en una Inglaterra que intentaba salir de una grave crisis económica, no como la de ahora, si no como las de antes, y desde los siete años se vio obligado a trabajar para poder comer. Pertenecía a una de las escalas sociales más pobres y hasta los dieciocho años no aprendió a escribir y leer, eso sí, de noche, para que no estorbara su trabajo de guardar vacas.

Más tarde trabajó como zapatero, relojero y sastre, hasta que en 1804 se puso a trabajar como obrero en las minas de Killingsworth para sustituir a su padre que se había quedado ciego. En 1810, un agricultor de la comarca le enseñó nociones de matemáticas, de mecánica y biología. Fue entonces sintió una gran atracción por las máquinas a vapor y estudió todo aquello que logró encontrar sobre ellas hasta llegar a dominar a la perfección la ingeniería de aquellas máquinas, llegando a arreglar una que los mejores ingenieros de la época no habían sido capaces de poner en marcha.

Además de ser un experto en máquinas de vapor, pronto se destacó por una serie de prácticos inventos. Inventó una de las primeras lámparas de seguridad que se usaron en las minas, aunque compartió el mérito de la invención con el británico Humphry Davy, que creó una lámpara bastante parecida por la misma época, eso sí, sin saber el uno del trabajo del otro.

Rápidamente se preocupó por mejorar los métodos de extracción y transportes de la mina en la que trabajaba, sustituyó los raíles de madera por unos de hierro fundido y puso una locomotora a vapor en lugar de los caballos de tiro que entonces se usaban. La verdad es que la locomotora que inventó era poquita cosa, pesaba unas seis toneladas y arrastraba un número muy limitado de vagonetas de carbón y sólo alcanzaba unos seis kilómetros por hora. Pero funcionaba, y aquello fue el principio.

No obstante, hay que decir que la primera locomotora no fue fabricada por Stephenson, si no por Richard Trevithick en 1804, pero no tuvo el resultado esperado ya que sus raíles de hierro fundido no eran los adecuados para su peso y no llegó a ser funcional. Además, en 1813 William Hedley había construido también una locomotora, llamada "Puffing Billy", para la mina de Wylam, aunque también con resultados muy poco prometedores. Por tanto, George Stehenson no puede ser considerado el inventor de la locomotora, pero sí el pionero que fabricó un ferrocarril funcional con muy buenos resultados y que fue un gran éxito a comienzos del siglo XIX.

George Stephenson de pie junto a su impresionante The Rocket

Finalmente, unos poderosos financieros se dieron cuenta del genio de aquel joven ingeniero fabricante de locomotoras y pusieron en sus manos el capital necesario para desarrollar el invento. Fue el 5 de mayo de 1830 cuando su locomotora "The Rocket" ganó un concurso convocado por el Gobierno, una de cuyas condiciones estipulaba que debía arrastrar el triple de su peso a una velocidad de 10 millas inglesas por hora, recorriendo la distancia entre Liverpool y Manchester.

La máquina "The Rocket" de George Stephenson y su hijo Robert, salió vencedora al remolcar no el triple, sino el quíntuple de su peso a la velocidad de 20 millas por hora, unos treinta y cinco kilómetros por hora. Este éxito se debió principalmente al empleo de un tiro forzado que mejoraba la combustión y a una mayor caldera con tubos que producía mayor cantidad de caballos de vapor.

A partir de entonces Stephenson dirigió la empresa que construyó los más importantes ferrocarriles de Inglaterra, construyendo también máquinas para países como Bélgica, Holanda, Francia, Alemania, Italia o España. Había comenzado definitivamente la era del tren, que aún hoy día sigue desarrollándose y haciendo evolucionar el mundo de los viajes y el transporte en todo el mundo.

Actualmente, la máquina The Rocket de Stephenson está expuesta en el Museo de Ciencias de Londres. Brillante como una patena, la abuela de todas las locomotoras se encuentra en perfecta forma después de más de un siglo y medio de su nacimiento y según los expertos, sería aún capaz de funcionar sin problemas y volver a correr a la asombrosa y trepidante velocidad de treinta y cinco kilómetros por hora.

José Luis Carranco

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Comentarios 

 
+2 #1 nicolas 20-11-2011 18:50
muy buenoooo
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+1 #2 CELIAHD 15-01-2016 15:16
esta información me ha servido de mucho para hacer un trabajo gracias :D
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-1 #3 ESTEFANIA3840 15-01-2016 15:21
yo creo que hay demasiada información normalmente las personas que entran en esta pagina son estudiantes que están haiendo un trabajo
yo soy una experta ya que tengo una pagina weep en la que solo hay buenos comentarios y me gustaría decirte quearte de esta información no es correcta
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