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Hablar sobre la legiones de Roma no es hacerlo propiamente sobre la vida en la capital del Imperio, pero es necesario para vislumbrar cómo fue posible construir una civilización y un Imperio con unos avances y una longevidad que no se han vuelto a repetir en la Historia. Este capítulo será mucho más breve, pero estará complementado al final con unos vídeos sobre las armas de las legiones romanas, para así poder comprender cómo llegaron a tener un nivel de sofisticación en sus estrategias y una disciplina, que les hacía salir victoriosos a pesar de enfrentarse con enemigos con una superioridad numérica que haría temblar al más valeroso, excepto a un legionario romano.

En esta entrega voy a tratar la vida de los esclavos en Roma. De entrada quiero que alejes de tu mente todo lo que hayas podido ver en las películas. Éstas fueron realizadas por norteamericanos, que trasladaron al cine su forma sádica y bestial de tratar a los esclavos negros durante siglos, incluyendo la segregación racial del siglo XX, mostrando una ignorancia enorme sobre la realidad de los esclavos durante el Imperio Romano. Algo normal viniendo de un pueblo que sigue demostrando su crueldad aún hoy día con todo aquel que considera inferior, además de ser un país que justifica la tortura y los asesinatos de Estado. Por lo tanto, su cine no deja de ser tremendamente hipócrita como reflejo de su propia sociedad.

En esta entrega intentaré mostrar cómo era el día a día de un ciudadano romano, cómo empleaba y repartía su tiempo e incluso cómo lo medía. Me centraré en cómo era la vida en los dos períodos más prósperos del Imperio, las cuatro décadas de gobierno de Octavio Cesar Augusto, el primer emperador, y la época de los Antoninos, iniciada por mis dos paisanos Trajano y Adriano, a los que les siguió Antonino Pío, sin duda uno de los mejores emperadores y sin embargo de los menos conocidos y Marco Aurelio. Los Antoninos acabaron con el hijo de éste último, el loquito de Cómodo, que la lió parda hasta que lo quitaron de en medio, algo que el chaval se buscó a pulso. Ah, y que no tiene nada que ver con la película Gladiator, que históricamente no tiene base alguna. Pero ya me estoy dispersando, así que centrémonos.

Como comenté en el prólogo de esta serie de artículos sobre la vida cotidiana en la Roma Imperial y la similitud con nuestras actuales ciudades, edificios y forma de vida, podría comentaros que, si un romano viajara dos mil años en el tiempo y se encontrara en uno de los cascos antiguos de nuestras grandes ciudades, es muy probable que no notara casi diferencia alguna, en todo caso, que nuestros edificios de viviendas son mucho más feos y grises en comparación con los suyos. Obviamente no me refiero a los grandes palacios imperiales, ni las lujosas casas solariegas, sino a los barrios de Roma, donde predominaban dos tipo de viviendas la dumus y la insula.

En este artículo quiero esbozar a modo de presentación o prólogo, lo que será una serie de artículos monográficos dedicados a los diferentes aspectos de la vida cotidiana de los ciudadanos de Roma en la época del Imperio. Hablaré sobre sus habitantes, sus viviendas, sus calles, el matrimonio, los vicios, la mujer, los entretenimientos, la forma en que el romano repartía su tiempo, la educación, sus creencias, sus ocupaciones, los baños, la división de la sociedad romana, las legiones... En definitiva, intentar mostraros cómo era la vida cotidiana en una ciudad que en el apogeo del Imperio llegó a albergar más de un millón de habitantes.

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