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En esta tercera entrega sobre la historia de la religiones nos adentraremos en el mundo de las religiones politeístas. Como esbocé en el primer artículo no hay ninguna otra comparable con la religión egipcia, en la que profundizaremos en esta ocasión. Pero en primer lugar quiero realizar una reflexión personal, sobre cómo evolucionó la religión desde sus principios más remotos hace más de seis mil años y cómo comenzó a crear una pléyade de deidades al asentarse en las orillas del Nilo, convirtiéndose además en la fuente de las principales religiones actuales de Occidente y Oriente Medio.

En la primera entrega de esta serie de artículos dedicados a la historia de las religiones, esbocé brevemente los diferentes tipos y cómo los enfocaría, de la misma manera, comenté cómo apareció la primera religión monoteísta. Quiero de nuevo recalcar que soy completamente agnóstico y a pesar de esa extraña necesidad humana de creer en seres superiores salidos de su imaginación, opino que la religión ha hecho mucho daño a la propia evolución de la humanidad que si no tuviéramos esa necesidad absurda de crear dioses. En esta segunda entrega vamos a ver qué es eso de las religiones dualistas.

Comienzo una serie de artículos donde intentaré exponer de forma imparcial y neutra las diferentes religiones, siempre desde el enfoque antropológico, histórico, organización o filosofía. De entrada, me declaro agnóstico convencido, algo que espero me ayudará a ser más objetivo a la hora de elaborar estos artículos. Trataré los diferentes tipos de religiones: panteístas, politeístas, dualistas, no teístas y cómo no, las monoteístas. De entre todas ellas, es indudable que éstas últimas son las que han creado las guerras de índole religiosa y las que finalmente más han influido en nuestra civilización actual.

El Anfiteatro Flavio fue construido en honor a la dinastía Flavia, que le da nombre, aunque es más conocido en todo el mundo como Coliseo ya desde el día de su inauguración. Su construcción fue iniciada por el emperador Vespasiano sobre el año 70 de nuestra era, y terminado por Tito unos diez años después. Hoy día sería una proyecto inviable económicamente y los plazos de entrega serían muy superiores por quienes acometieran su construcción y desde luego, un nuevo anfiteatro construido con la tecnología actual sería incapaz de durar en el tiempo tanto como lo ha hecho y lo hará El Coliseo de Roma.

"Populum Romanum duadus praecipue rebus, annona et spectaculis, teneri". El pueblo romano está preocupado principalmente por dos cosas: su alimentación y los espectáculos. Estas palabras de Fronto reflejaban una realidad innegable, los césares se encargaban tanto de alimentar a su pueblo como de distraerlo. La annona mensual y las diversiones que organizaban en distintos recintos como el foro, el teatro, el anfiteatro o el circo, llenaban el tiempo de ocio de los ciudadanos de Roma. Los mantenía permanentemente distraídos y atentos a espectáculos que se renovaban sin cesar, alejándolos de los problemas de Estado. Incluso en los momentos más apretados de crisis económica del Imperio, se las ingeniaron para proporcionar a los ciudadanos de Roma más diversiones y fiestas de las que pueblo alguno haya tenido jamás en toda la Historia.

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