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Ya está aquí una nueva entrega sólo apta para los muy curiosos. He rebuscado, investigado e intentado refutar, todas y cada una de las respuestas de cómo y porqué funcionan muchas de las cosas que tenemos a nuestro alrededor. Algunas igual no las tenemos a nuestro alcance, pero otras son de lo más cotidiana. Y voy a empezar con un instrumento de lo más corriente que todos tenemos siempre a mano, un invento que cambió muchas cosas, entre ellas tener las manos limpias. Ese invento es el bolígrafo. Es fácil saber cuándo y quién lo inventó, pero quizás sea algo más complicado encontrar la razón de porqué la tinta más usada sea la azul en vez la negra de toda la vida. Veamos ésta y otras curiosidades...



Porque a ver, si la tinta de los libros y documentos es negra, ¿a qué viene que los bolígrafos sean azules? Pocos habréis pensando en ello y hay que ser muy curioso para buscar la solución, porque no es fácil, ni tampoco queda muy claro el porqué. Comencemos conque el bolígrafo lo inventó un tal Laszlo Biro, que curraba en un periódico y el hombre estaba hasta la coronilla de tener que recargar las plumas y dejar de escribir para hacerlo, aparte de estar todo el día manchándose de tinta. Así que a lo tonto se le ocurrió inventar el bolígrafo en 1944, que tiene su mérito, aunque fabricándolo era aún algo torpe o no contaba con la tecnología adecuada y otros señores pagaron sus derechos de patente para hacerlo de los buenos.

Que se te ocurra poner un tubo de tinta, con un final cónico al que le pones una bolita que se impregna de tinta y al rodar va dejando su estela sobre el papel, pues como digo siempre, se te tiene que ocurrir. Pero al Lazlo, el fabricarlo no se le dio bien por el tema de la tinta, que debe tener la fluidez necesaria y justa para escribir, sin que se atasque o se seque dentro de su tubito y sin que de repente te encuentres con un manchón. Esto último aún ocurre de vez en cuando. Cuántas camisas ha destrozado Bic. Y los de Bic dirán: atontao, haberle puesto el capuchón al boli, en vez de estar todo el día mordisqueándolo, que parecéis roedores.

Aunque parezca mentira, lo de la tinta azul viene de antes de que se inventara el bolígrafo. Te lo explico. A principios del siglo XX se realizaban copias de documentos, algo que se ha hecho desde siempre, pero ahora se utilizaba papel carbón y de esta forma se podían hacer varias copias, a la vez que se realizaba el original. Para diferenciarlos, el original estaba escrito con tinta azul y las copias lógicamente salían con las letras en negro. Pero de todas formas la tinta de color negro era la reina por excelencia, pero a causa de sus componentes, un día le llegó la hora.

Resulta que la empresa Pelikan fabricó partidas enormes de tinta negra para plumas y bolígrafos de una conocida marca y el problema vino conque escribías dos o tres líneas y se atascaba por su viscosidad y falta de fluidez. La reputación por los suelos. Pero lo más cachondo es que hoy día Pelikan sigue teniendo problemas con sus cartuchos de tinta negra para estilográficas y siguen vendiéndolos, que ya hay que ser cabezón. Yo aviso de este detalle para que lo sepas. No obstante el color negro tuvo alguna que otra posibilidad de imponerse, pero para entonces llegaron los franceses y su famoso boli Bic a precios muy bajos. Así que el bolígrafo se extendió por todas partes, por los colegios, empresas y hogares, y el azul se impuso.

Además las fotocopiadoras actuales hacen copias perfectas, así que el azul sigue siendo de lo más válido para diferenciar original y copia. Total que el negro, a causa de sus componentes ensucia más, es más difícil de eliminar y se atasca con más facilidad y aunque ya hay bolígrafos de tinta negra igual de efectiva que la azul, ya perdió la batalla. En definitiva, hoy por hoy, no hay una causa que justifique que la tinta de color azul sea la más utilizada, sencillamente nos hemos acostumbrado a ella y para qué vamos a cambiar a estas alturas de la película.


Siempre hemos escuchado la frase de que por las noches todos los gatos son pardos. ¿A qué viene esta afirmación? Aviso que esta explicación va a ser como muy técnica, pero espero que se entienda. A ver cómo me sale. En nuestra retina tenemos varios tipos de células con distintas funciones. En contacto con el epitelio (te lo buscas en la RAE), se hallan las células fotorreceptoras que se encargan de recibir la información visual y transformarla en impulsos eléctricos, pero sin chispas, para que pueda ser enviadas al cerebro por la células ganglionales (a la RAE, ya).

Las células fotorreceptoras se dividen en dos, conos y bastones, pero no como los de tráfico o los que usan los viejitos, sino mucho más pequeñas, tanto que ni las ves. Pues bien, cuando la imagen nos llega con luz brillante entran en juego los conos responsables del procesamiento de la información relativa a los colores. Pero si el entorno es oscuro, los protagonistas son los bastones, por eso los ciegos lo usan porque lo ven todo oscuro.

Su actividad está relacionada con la secreción de un pigmento llamado púrpura visual o rodopsina, que ayuda a colectar mayor cantidad de luz para poder construir las imágenes reconocibles por nosotros, pero obliga a pasar un poco de los detalles como por ejemplo la calidad del color, o sea sin contraste, y como el cerebro no tiene Photoshop para elevar o disminuir el contraste, pues de ahí que con poca luz el cerebro se centre en las formas y no en los colores y por eso por la noche todos los gatos son pardos.


Y ya que antes hablamos del bolígrafo, sigamos con otro instrumento de escritura, el lápiz. Se sabe, y si no ya te lo digo yo, que el lápiz consta de una cubierta de madera y de una barra de grafito, que es como carbono de baja calidad, que se desmorona con facilidad y soporta grandes temperaturas. Y uno se pregunta... ¿Cómo han metido ahí dentro esa barrita de grafito? A lo tonto el lápiz tiene ya más de quinientos años, aunque hasta hace unos doscientos no se perfección y cuando explique cómo se fabrica, uno se pregunta cómo es que no inventaron antes el bolígrafo, que es más sencillo de fabricar. Vamos a explicarlo.

Todo comienza mezclando grafito, polvo de carbón y una pequeña cantidad de arcilla. Cuanto más grafito lleva la mezcla, más oscuro es el color de la mina y a más arcilla, más clara, esto es lo que determina las diferentes tonalidades de los lápices. Bien, pues estos tres ingredientes son metidos en una especie de lavadora a lo bestia, junto a agua y cantos rodados, lo que son piedras, y a darle vueltas a la mezcla, pero cuidado que no es que esté un ratito dándole para que se mezcle bien, que son veinticuatro horas dando vueltas para conseguir un líquido suave y homogéneo y no veas además el ruido que tiene que meter eso.

Tras este meneo, al resultado se les da una forma llamadas tartas para que puedan ser manejables y alucina vecina, que necesitan 48 horas para secarse en condiciones, porque lo que interesa es que el secado sea muy lento, si no se formaría una corteza dura y abrasiva y ya no nos vale para hacer lápices. Ahora te crees que está todo hecho, que sólo hay que darle forma, pues no.

Se trituran de nuevo las tartas de grafito para obtener un polvo muy fino, se les añade agua y otra vez a batir y así tener por fin la mezcla adecuada para darle forma a la mina del lápiz. Pero aún no ha acabo la cosa, esa mezcla hay que prensarla a tope para sacar todo el aire que pueda haber en ella, porque si contiene aire, ya como que no vale, ¿por qué? Porque como pasaría con una figura de arcilla, esa mezcla hay que meterla en un horno, y si tiene aire explotaría con el calor y vuelta a empezar todo el proceso.

Pero antes de meterla en el horno de nuevo, va a una especie de prensa donde metes la mezcla, un émbolo la empuja y sale por una boquilla fina con el grosor que va a llevar dentro del lápiz. Para eso hay una máquina que conforme sale la barrita, la corta a la medida exacta y se van acumulando las barritas. Obviamente esto lo hace la máquina a un velocidad que te cagas. Ahora a esperara que se enfríen y se sequen para meter todas esas barritas en un horno que endurecerá las minas a casi mil grados.

Mientras tanto, en la zona de carpintería están preparando la cubierta del lápiz. La madera se corta en finas láminas a la medida de lo que sería el grosor de la mitad del lápiz, una máquina hace unos surcos en cada lámina, con la medida exacta de la mina de grafito. Normalmente se utiliza madera de cedro, porque tiene un granulado muy fino y es más fácil afilar los lápices, aparte del agradable olor que tiene. Y ahora viene el truco.

Los núcleos de grafito se pegan a esas ranuras o surcos que llevan las tablillas y se cubren con otras idénticas que son prensada y pegada. Una vez secas las tablillas, viene una máquina y las va cortando, saliendo ya el lápiz tal cual, dándole la forma redonda o hexagonal. Pero, ¿por qué estas formas? Al principio todos eran redondos, pero acabaron haciéndolos también hexagonales para que no salieran rodando del pupitre al suelo.

A continuación los lápices son lijados y pintados y casi siempre se les pone un arito de metal llamado contera, en una de sus partes y es donde va esa pequeña goma de borrar. Como acabado final se les imprime lo que quiera sobre ellos, la marca de la empresa y sobre todo las letras y los números que indican su grado de dureza y oscuridad, siendo el 1 el más blando y claro y el 4 el más duro. Pero hay escalas más altas con una mayor oscuridad, que son las que usan mayormente ingenieros y dibujantes. Y bueno, hasta aquí puedo contar, espero que haya quedado más o menos claro cómo se fabrica un lápiz, un invento del siglo XVI, que se perfeccionó en el XIX y que como has podido comprobar no es nada fácil de fabricar aunque parezca lo contrario.


Tú que estás leyendo esto en un ordenador, sabrás que estos apartados tienen ventiladores, y digo ventiladores, porque tienen más de uno, aunque a primera vista no se vean. No sueles echarles mucha cuenta, hasta que un día comienzan a hacer ruidito, un zumbido molesto que intentas arreglar dándole dos bueno leñazos a la torre, como buen español. Luego puedes proceder, también como buen español, a abrir la torre y mirar. Esto es como cuando se estropea el coche, no tienes ni idea de motores de automóviles y sin embargo abres el capó y te pones a mirar aquí y allá.

Pero, ¿por qué tienen ventiladores los ordenadores o computadoras? Donde hay un procesador hay un ventilador, porque los procesadores se calientan y aviso que el que con el tiempo hace más ruidito zumbante es el más pequeñito, el de la tarjeta gráfica. Y la siguiente pregunta sería: ¿Por qué se calientan los procesadores?

Un procesador es esencialmente un conjunto de millones de transmisores empaquetados en un chip por los que circulan señales eléctricas para crear los famosos unos y ceros, lo que es el código binario, que sigue siendo la base de la informática. Y claro, como cualquier otro aparato o componente eléctrico se calienta a causa de la resistencia de los conductores, no el del autobús, si no más bien como el filamento de una bombilla, que también se denomina conductor. Además, la velocidad de procesamiento no para de aumentar, por lo que se calienta más, aunque últimamente han inventado una cosa llamada módulos de procesamiento que parece que se calientan menos, pero el ventilador ahí está, no se nos vaya a chamuscar el invento.

Para ir cerrando este tema, el calentamiento ocurre por ese impulso eléctrico, que en un ordenador pueden ser mil millones de impulsos por segundo, o sea que un grupo de transistores tan pequeñitos que ni se ven, cambian su estado por ese impulso eléctrico, lo que implica un flujo constante de electricidad a través de elementos resistentes que desprenden calor y para que no se sobrecalienten y se fundan, pues por eso llevan ventiladores los ordenadores. Para ayudar a reducir ese calentamiento, las grandes computadoras o servidores están siempre en un ambiente con temperaturas muy bajas, para que no les pete.


Al comienzo de este artículo, hablamos del color azul, así que me ha venido a la mente otra pregunta que parece tonta: si la sangre es roja ¿Por qué cuando miramos las venas a  través de la piel éstas son azules? Y que ya puedes ser rey, que si te cortan la cabeza, algo que siempre es motivo de alegría para el pueblo, la sangre que mana es igual de roja que la del resto de los mortales, la sangre azul no existe, a no ser que seas un molusco. Sin embargo, seguimos viendo las venas azules. Vamos a ver si soy capaz de explicarlo y que se entienda.

La sangre se compone de varios elementos, entre ellos los glóbulos rojos, eritrocitos o hematíes, y estos son los causantes de su color. En las arterias suelen ser de un rojo brillante, mientras en las venas son de un rojo más oscuro, algo que habrás podido comprobar cuando has ido a sacarte sangre para una analítica. Y aunque hay otros elementos que componen nuestra sangre, ninguno es de color azul.

El que veamos las venas azules es un efecto óptico debido a la piel. Cuando vemos cualquier color, lo que estamos viendo en realidad es el reflejo de la luz de una determinada longitud de onda. Cuando las venas están cubiertas por la piel, la luz se absorbe y se refleja con la longitud de onda que nosotros percibimos como azul. ¿Y por qué azul y no una tonalidad distinta del rojo? Porque para que la luz con una determinada longitud de onda pueda penetrar en la piel y volver a reflejarse, necesita de una energía mayor. El rojo no posee la suficiente energía para reflejarse, pero sí el azul, que es uno de los colores con la energía más elevada.

Para comprobar esto puedes hacer un experimento, siempre en presencia de un adulto que tenga sus facultades mentales sanas y que no sea un manazas. Coge un poquito de sangre, pero no pinches al adulto ni te hagas un corte tú mismo, nos vale cualquier tipo de sangre que tenga hemoglobina, como por ejemplo la de cerdo o vaca. La metes en un tubo de cristal y ahora introduces el tubo en un vaso de leche. Pues al llegar a cierta profundidad verás la sangre de color azul, por eso del efecto óptico que expliqué antes.

En tiempos antiguos los nobles tenían la piel muy blanca, no les daba el sol como al pueblo que estaba todo el día trabajando para ellos a la intemperie, aún seguimos haciéndolo, no lo de estar al sol, ahora son ellos los que lo toman, si no lo de trabajar para ellos. Pues como tenían la piel más blanca, más se les notaban las venas y claro, de ahí lo de la sangre azul de la realeza, porque si de verdad la tuvieran azul, no serían seres humanos, si no moluscos, que son los únicos del planeta que la tienen azul por falta de hierro y en vez de hemoglobina tienen hemocianina (venga, a la RAE otra vez).

Total, que he llegado a la conclusión de que los borbones descienden de los moluscos, algo que se les nota al hablar, ya que no vocalizan bien porque los moluscos lo que es hablar, hablan poco y creo que igual de mal que un Borbón, yo al menos no he podido hablar nunca con un molusco, ni tampoco con un Borbón. Como prueba empírica creo que nos vale para haber llegado a esta conclusión.


Y ya que veo que en este artículo estoy hablando mucho de colores, toca una pregunta tonta, pero esta es tonta de verdad: ¿Por qué los marcianos suelen ser siempre verdes? He calificado como tonta la pregunta porque si no eres el de la nave del misterio o uno de sus amigos aficionado a las cosas para-anormales, sabrás que los marcianos no existen. Pero vamos a dar respuesta a la pregunta de el porqué del color de los marcianos.

El primer escritor de ciencia ficción que atribuyo este color a los alienígenas fue el estadounidense Edgar Rice Burroughs, autor entre otras obras de las aventuras de Tarzán. Pues este señor escribió allá por 1912 una serie de relatos que comenzó con "Una Princesa en Marte" y siguió con estas historias treinta años más. En estos cuentos aparecían extraterrestres de todos los colores, rosas no, que quedaban como muy mariquita para la época, pero hay que destacar que los marcianos eran todos verdes.

Además, a los alienígenas les atribuía la cualidad de ser fosforescentes, que ya son ganas. Esta capacidad, que por ejemplo tienen algunos peces de los abismos, se asocia al color verde, que es el que más aparece con esa capacidad de ser un fosforito en la oscuridad, como si a Marte no llegara la luz del Sol.

Finalmente, como es sabido, el hombre es un animal de costumbres y como con el azul del bolígrafo, en la imaginación popular ha quedado que los extraterrestres son de color verde, con enormes ojos negros, cabezones con ganas y un cuerpo escuchimizado, como enfermizo y muy poquita cosa, que a ver de donde saca el bicho fuerza para sostener tanta cabeza. Y eso sin entrar en esa fijeza que tienen en meter sondas por el ano a todo ser humano que encuentra.

Total que gracias a la imaginación de aquel escritor hace ya casi un siglo, en las películas y en nuestra imaginación, los marcianos siguen siendo verdes. Como dije antes esta era una pregunta tonta, pero a pesar de serlo, al final tiene una respuesta para aclararnos la tontería.


Vamos a dejar los colores de lado en esta entrega, que igual se hace pesado y pasemos a otra cosa que a todos nos pasa: ¿Por qué nos rugen las tripas? Muchos nada más leer esto dirán, "porque tenemos hambre" y tenéis razón. Pero entonces, ¿por qué aparecen también cuando estamos recién comidos?

Pues es del todo normal que tengamos estos ruidos en todo momento ya que el estómago está todo el día contrayéndose y expandiéndose, esté lleno de comida o no. De hecho, nuestras tripas siempre están rugiendo, lo que ocurre es que la mayoría de las veces estos ruidos son bastante débiles y no los apreciamos, pero si te pillas eso que llevan los médicos todo el tiempo colgando del cuello y que sirve para oír mejor y te lo pones en la barriga, comprobarás que eso parece una fiesta constante.

Además, estos rugidos de tripas suelen aparecer en los momentos más inoportunos, porque otra causa que eleva su volumen y fuerza son esos instantes en que estamos algo nerviosos o cuando estamos en situaciones que provocan ansiedad, como puede ser tener un examen, una reunión de empresa o ir a visitar a la suegra. También suelen ser algo incómodos cuando vas en un ascensor lleno, todos callados mirando al techo a los numeritos que marcan las plantas y de repente tus tripas se ponen a rugir cual rey león. Humillante.

En medicina, a estos rugidos de tripas se le llaman borborigmos y es que no hay nadie como un médico o un científico para complicarnos la vida con los dichosos nombrecitos. En definitiva, son ruidos gastrointestinales producidos por el movimiento de líquidos y gases. Este movimiento se produce por la contracción coordinada del estómago y de los intestinos.

También está la cosa de cuando sentimos hambre, entonces se produce un reflejo nervioso que prepara al estómago y los intestinos para recibir comida. Es decir, aumenta las contracciones y la secreción de fluidos. Estas contracciones y los líquidos, unido a que el estómago vacío está más lleno de gas que cuando está lleno, provoca el sonido del rugido estomacal tan característico cuando estamos hambrientos. Pero cuidado, sólo hace falta pensar, ver u oler comida para que las contracciones gastrointestinales aumenten. Y no es lo único, la salivación también aumenta, lo que comúnmente solemos denominar "que se nos hace la boca agua".

Por cierto, hay personas que tienen tanto pánico al rugido de tripas en público que evitan las reuniones o las situaciones sociales en qué podrían escucharse. Normalmente suele darse en gente, ya de por sí tímida, pero que para colmo tienen unos ruidos gastrointestinales bastante frecuentes y sonoros, dando el cante allá donde vayan. No sé si esta fobia tiene nombre, pero seguro que algún listo ya se la ha puesto, y si no, queda abierto el concurso para dárselo. Por cierto, luego sigo escribiendo que me están rugiendo las tripas y tengo más hambre que Carpanta. Ahora sigo.


Y después de comer y aplacar a esa bestia que rugía en mis tripas, me voy a poner un poquito cariñoso, que me hace falta. ¿Quién inventó esa cosa tan extraña que denominamos beso? Yo diría que los romanos, que inventaron muchas cosas y para esto de los besos y lo que viene más adelante, eran unas auténticas fieras de verdad. Pero no, me tengo que poner en plan antropólogo para explicar el tema del beso, eso que tanto nos gusta dar y que nos den y que a veces no hay manera.

Los humanos no somos los únicos animales que nos damos besos, los chimpancés también lo hacen, pero es otro rollo, para ellos es como un saludo y decir que te tiene afecto, sí, nosotros también lo hacemos por lo mismo, pero hay mucho más que lo que hacen los monitos.

Los seres humanos besamos, porque podemos y por nuestra propia fisonomía y guarda una gran relación con el sexo porque somos el único animal que hacemos el amor cara a cara. Sí, también lo hacemos de espaldas, boca abajo, haciendo el pino y hasta una cosa que llaman el helicóptero, pero lo más habitual es la posición del misionero, lo dicho, cara a cara.

Esto es posible por nuestra adaptación como animales bípedos y por ir erguidos, algo que hizo que todas nuestras primordiales regiones genitales estén en la parte delantera, aunque en el caso de las féminas, quede algo oculta, si no se rasura, claro. Total, que según los antropólogos apareció una cosa llamada mímica genital, los senos nos recuerdan los glúteos y los labios la vulva, que ya hay que ser retorcido.

No cabe duda de que unos labios generosos son un reclamo sexual, siempre proyectados hacia afuera, provocando, no como los chimpancés, que como no se pongan a hacer muecas los labios quedan ocultos.

Además, los labios nos lanzan señales. Cuando hay una excitación sexual suelen hincharse, se humedecen y se enrojecen más. De ahí la costumbre femenina de pintarse los labios de rojo para parecer más atractivas y lo consiguen, porque para nuestro subconsciente es como si lanzara mensajes de que tiene ganas de marcha. Y por otra parte, los labios están plagaditos de terminaciones nerviosas muy, muy sensibles a las caricias. Todo esto hace que sintamos un deseo irrefrenable de besar y ser besados, otra cosa es conseguirlo.


Y para terminar, después de comer y de unos besos, los que los tengan a mano, los que no, como es mi caso, pues a aguantarse, quería hablar sobre el plástico, de dónde viene y cómo entró a formar parte de nuestras vidas, ya que nos rodea por todas partes. Mires donde mires, hay algo fabricado en plástico, tu mismo ordenador, el teléfono móvil, los bolígrafos de los que hablamos al principio...

Pero como después de comer entran ganas de echarse una siesta, que es una herramienta de lo más efectiva para que nuestro cuerpo realice las arduas labores de digestión y seguir rugiendo, pues mejor os dejo con unos vídeos, donde aparecen unos señores que te explican eso del plástico la mar de bien...

 

Espero que os haya resultado entretenida e instructiva esta segunda entrega de El Rincón del Curioso, ya comentaréis. Próximamente más...

José Luis Carranco

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Comentarios 

 
+6 #1 Alma 27-10-2011 16:51
La parte de la sangre me ha encantado...pienso hacer el "experimento"
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+5 #2 Damian 27-10-2011 17:14
Muy buenas ideas. me a encantado estos nuevas aclaraciones....
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+7 #3 No Name 27-10-2011 20:29
Otro excelente artículo. Me gusta mucho el tono divertido, hace que sea más ameno e interesante que si sencillamente utiliza terminos tecnicos describiendo las cosas que trata. Gracias, he recibido el libro el secreto de las esferas en pdf tras hacer el donativo de 12 euros hace un rato. Ya lo había solicitado en papel, pero da igual, ya que mensualmente pienso contribuir para mantener esta web. No podría pasar sin sus escritos. Señor Carranco, gracias por estos buenos ratos que me hace pasar y por compartir su creatividad. Un saludo y siga adelante.
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