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Antes de dar paso a un excelente documental sobre La Gran Depresión de 1929, me gustaría con tu permiso pergeñar una serie de reflexiones. Para aquellos que les interesa la Historia y tienen algún conocimiento de lo que llevó al crack de la bolsa de 1929, puede que la situación actual les resulte de lo más familiar. Entonces se especuló sobre todo con bonos y acciones, hoy con el ladrillo, pero el nexo común entre el pasado y el presente es la actuación de los bancos, que fueron los auténticos artífices de que tal especulación se llevara a cabo, concediendo créditos sin garantías reales que apoyaran dichos préstamos, más que inflar artificialmente el valor de aquello con lo que se avalaban.


Yo mismo piqué en esa locura consumista cuando quise hacer unas reformas en mi piso y fui a pedir un préstamo personal y me convencieron para que lo pidiera hipotecario. El banco no me pediría avales ni nóminas y es más, podría pedir el doble, y más si quería. Podía comprarme un coche nuevo, realizar algún viaje y que las reformas en mi hogar fueran aún más importantes. Mi piso sin hipoteca era un patrimonio con un valor tal que podía permitirme vivir mejor. Me aseguraron que el precio en que el tasador lo valoraría dependería de lo que quisiera el banco concederme y además sin problemas, porque el precio del inmueble subiría aún más en unos meses. En los últimos dos años me he quedado parado, he tenido que rehipotecar dos veces más mi vivienda para poder hacer frente a las deudas, endeudándome aún más, atrapándome aún más, complicándome aún más. Me mintieron, me ilusionaron, me estimularon y la cagué.

Tal y como ocurrió en 1929, los ciudadanos nos volvimos locos con esos créditos sin respaldos reales ni avales, sólo había que tener o comprar un piso con un crédito hipotecario inflado artificialmente y a disfrutar de la vida y ahora, sin comprenderlo muy bien, nos encontramos a las puertas de otra posible Gran Depresión. De hecho, el 2 de agosto el Gobierno Norteamericano debe decidir la ampliación del techo de su deuda, si esto no ocurre, declarará el país en quiebra y dejará de pagar sus deudas y reclamar lo que ha prestado al resto de países. Mientras, los mandamases de los países europeos se reúnen e intentan lanzar una declaración que no tranquiliza a nadie. Las grandes finanzas de los países son tan enredadas y estrafalarias que ahora es verdaderamente difícil una solución que tuvieron en su mano hace unos años, sin embargo no hicieron nada, peor aún, la agravaron seriamente.

Estos acuerdos, o más bien desacuerdos, pueden hundir de nuevo el sistema bancario y financiero mundial, con lo que nos encontraremos otra vez con una depresión, desconozco si tan grande o quizás superior a la del 29. En su día, hubo la llamada Gran Guerra y más tarde otra mayor: la Segunda Guerra Mundial. Esto hizo que se cambiara el nombre a la anterior guerra por el de la Primera Guerra Mundial, y parece que todo apunta a que la Segunda Gran Depresión está llamando a las puertas. Y no pretendo ser alarmista, es lo que hay.

Es todo infinitamente más complicado de lo que yo pueda esbozar aquí, y mucho más no siendo economista y totalmente profano en tal materia, pero igual incluso eso ayuda a intentar comprender lo que está sucediendo con una visión diferente, más llana. Tenemos, los ciudadanos de a pie, un gran problema, y es que los responsables políticos, más que ayudar, intentan a toda costa mantener y deteriorar aún más la estabilidad de sus propios países. La derecha, siempre es la derecha, está dispuesta a provocar el mayor de los caos y llevarnos hasta la Segunda Gran Depresión que tenemos más cerca de lo que podamos imaginar. Su interés radica en el alcance del poder a cualquier precio, incluso hundiendo a la patria, sí, esa patria con la que tanto se les llena la boca, para aparecer como los salvadores de siempre.

Ya ocurrió en los años 30, que la Gran Depresión provocó la subida al poder de los regímenes dictatoriales más terribles y nefastos que haya conocido la humanidad. Y si compruebas las actuales estadísticas europeas, la extrema derecha avanza con fuerza en la totalidad de los países miembros. Ahora en los EEUU, los republicanos (la derecha), no admiten negociación alguna con su Presidente demócrata (la izquierda), sencillamente para minar el poder del mismo y así alcanzarlo ellos, pero esa negativa a negociar soluciones la pagará el pueblo, la pagaremos todos, porque si los EEUU se declaran en quiebra, la Segunda Gran Depresión aparecerá con toda su crudeza. Esto mismo ocurre en nuestro país.

El Gobierno intenta por todos los medios crear la confianza necesaria para que los inversores y deudores confíen en nuestro país para poder mejorar nuestra propia economía, mientras, la oposición, la derecha, siempre es la derecha, echa pestes sobre nuestro propio sistema financiero y el Gobierno en un intento de perpetuar la actual situación y empeorarla lo más posible para que en unas próximas elecciones, el pueblo, sí, ese tan manipulable, les vote masivamente y aparecer como salvadores de la patria, cuando realmente no tienen ningún tipo de planteamiento o programa que ofrezca soluciones a la actual situación. Porque en verdad ninguno tiene soluciones, ya es un poco tarde y no depende sólo de nuestro Gobierno.

Como dije antes, los Gobiernos no hicieron nada en su momento para intentar al menos mejorar las cosas cuando aún tenían solución una vez que la burbuja inmobiliaria explotó, ya que políticamente no convenía a la imagen del partido. La gran burbuja inmobiliaria estuvo acompañada por un enorme aumento de la deuda familiar y cuando estalló, la construcción de viviendas prácticamente se paró, creando una legión de desempleados, lo que provocó que el gasto de los consumidores bajara de forma alarmante. Las familias se habían endeudado por encima de sus posibilidades y ante el panorama que tenían ante sí, comenzaron a dejar de gastar en cosas superfluas, centrándose en el pago de una abusiva hipoteca y en intentar comer.

No obstante había agentes económicos que si se hubieran puesto en marcha gracias a medidas gubernamentales apropiadas, hubieran podido llenar de alguna manera el hueco dejado por las inmobiliarias y evitar la recesión, pero nadie hizo nada, como dije antes, políticamente no convenía. El capital está ahí, no se ha esfumado, pero los inversores no tenían ni tienen intención de invertir su capital, y más viendo que los consumidores habían dado y siguen dando, pasos para reducir al máximo sus gastos. En aquel momento de 2007, los Gobiernos podrían haber hecho algo, pero se quedaron de brazos cruzados viéndolo venir.

Los ingresos del Gobierno habían caído en picado a causa del enorme aumento de la destrucción de puestos de trabajo y de empresas y no se les ocurrió comenzar a implantar medidas de austeridad para compensar esa caída en los ingresos por los impuestos. ¿Qué hicieron? Se endeudaron de forma alarmante para cuidar su imagen política y continuaron adelante con presupuestos poco realistas, medidas populistas que vaciaban las arcas gubernamentales a mayor velocidad y proyectos faraónicos fuera de lugar. Y sobre todo, los responsables políticos de la derecha, siempre es la derecha, lanzaron y lanzan mensajes de pánico a cual más terrorífico, con la única meta de deteriorar la situación lo más posible.

Sí, el actual Gobierno no actuó como debería haberlo hecho en su momento, pero ahora todos deberían arrimar el hombro y luego cada uno pagará sus responsabilidades en las urnas o al menos así debería ser. ¿He comentado antes que el pueblo es tremendamente manipulable?

La recesión que comenzó en 2007 debería haber durado, según todos los estudios, hasta 2009, pero ya estamos en 2011 y la cosa sigue empeorando. Los gobiernos europeos, según sus reuniones y conclusiones, deben reducir el déficit antes de 2013 con las medidas más drásticas nunca vistas, pero al tener una misma moneda, deben hacerlo todos a la vez, de ahí los llamados "rescates", porque mientras uno de los países de la zona euro sigan con un alto déficit, la recuperación europea será inviable. Y es más, son los grandes capitales del sector privado quienes deben mover ficha e invertir y de momento prefieren guardar sus dineros, por si acaso.

Aunque los países lleguen a un acuerdo y las medidas se pongan en marcha, no las que han aprobado hasta ahora, si no otras aún más duras y contundentes, la crisis económica seguirá empeorando mientras no se cree empleo y se creen nuevas empresas, que con sus impuestos mejoren la actual situación de los países y evitar que el endeudamiento sea aún mayor. Para eso hay que crear ese ambiente de confianza financiera, ese que minan los agentes políticos de la derecha, siempre es la derecha, en su búsqueda de alcanzar el poder a cualquier precio, aunque ese precio sea la destrucción de su propia patria y con ella arrastrar al pueblo que dicen defender y representar a la mayor de las pobrezas.

Es más fácil de lo que parece llegar a acuerdos, dejar las ideologías, que no existen, e intentar ir de la mano para que el país recupere esa confianza perdida, pero lo fácil es difícil cuando la clase política se ha convertido en una camarilla de lerdos sin ideología alguna más que alcanzar el poder y los inmensos beneficios económicos que les proporciona, los legales y los ilegales. Existen soluciones, pero desgraciadamente no somos capaces de hacer que nuestros políticos las pongan en marcha, que dejen sus rencillas por el poder y trabajen por el país y por el pueblo, algo que está claro es del todo imposible.

En 1929 la Gran Depresión hizo su aparición gracias a los grandes movimientos económicos especulativos y sobre todo por la forma de actuar del sector bancario para enriquecerse lo más posible de forma rápida, movimientos especulativos prácticamente idénticos a los actuales. La Historia nos enseña y nos muestra los errores cometidos en el pasado, y la clase política, si fuera algo más inteligente y no estuviera pendientes de su propio ombligo, podría evitar volver a cometerlos. Pero los políticos no saben nada de Historia, no quieren saber nada de Historia, no quieren que sepamos de Historia.

Como ocurre con el actual presidente de nuestro país, la mayoría de los políticos lo son de profesión, no de vocación, no han trabajado jamás, no han tenido un trabajo como lo tenemos tú y yo, si no que desde jóvenes ya estaban al servicio del partido, lo que los aleja alarmantemente de la realidad cotidiana de los trabajadores y ciudadanos. No tienen ni idea de lo que es trabajar y por supuesto, no quieren tenerla, para eso se hicieron políticos de profesión, sin ideologías reales que defender y sobre todo, sin vocación alguna de servir al país y al pueblo que dicen representar.

Las grandes finanzas son inmensamente más complicadas y rocambolescas de lo que yo haya podido esbozar aquí, pero todo tiene solución cuando hay intención real de arreglar las cosas y se hacen en el momento adecuado, sin pensar en sí mismos y en su partido. Ahora estamos pendientes de lo que declare el Gobierno de los EEUU el 2 de agosto, si es que los republicanos, la derecha, siempre es la derecha, al fin da su brazo a torcer y negocia elevar el tope de la deuda del país, si esto no ocurre su economía caerá y la europea se verá arrastrada irremediablemente, entonces nos daremos cuenta de lo que es y fue La Gran Depresión porque la sentiremos y sufriremos en nuestras carnes.

Dejo ya de esbozar estas reflexiones personales, que podría alargar mucho más, pero no quiero aburrirte demasiado con ellas. Ahora te dejo con un didáctico documental sobre La Gran Depresión de 1929, un documental que nos enseña esa Historia que la clase política no ha aprendido ni quiere aprender y que pretende que nosotros tampoco la aprendamos, para que no conozcamos los errores que cometieron. Intentan que no nos enteremos de que están a punto de volver a perpetrar los mismo disparates y que cuando nos demos cuenta, ya sea demasiado tarde....

José Luis Carranco

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Comentarios 

 
+1 #1 Psique 19-01-2012 21:17
Es ciero que exiten un montón de polítiquillos,p elotas y lameculos de profesión,que ni tienen carisma,ni ideas propias y que a todo político lo único que le importa es llenar su bolsillo y si es con corrupción mejor. Pero qué les importará a ellos la historia ,su país o la gente a la que dicen procurarle su bien y gobernar,gobier nan sí,pero sólo sobre su interés.

No van a solucionar nada porque no van a sufrir las consecuencias de sus actos,ya se encargan de robar lo suficiente y de colocar sus "ahorros" en otros paísos,paraísos fiscales o no,a los que huir cuando las cosas se pongan feas.

Quizá si a los políticos se les pudiera imputar por responsabilidad es penales de ésos actos estúpidos como son gastar más de lo que uno tiene,mentir sobre la realidad de la economía,gastar millones en campañas electorales a sabiendas de que hay gente que no puede llegar a fin de mes sin tener que dejar de comer,y demás,la política tendría un ejercicio más limpio,y se harían las cosas como deben hacerse,o al menos,se intentarían hacer lo mejor posible.

Y ahora que nos espera a todos? por la incompetencia de un puñado,se ha arruinado el futuro de miles de personas,pero esto es lo que pasa,como bien has dicho cuando a una sociedad de ciegos la conducen un grupo de idiotas.

Un saludo
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