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Soy de la opinión de que un periodista nace y luego se hace. Nace con la curiosidad propia que debe imperar en tan noble profesión y se hace con dos herramientas indispensables: leer y escribir. Dentro de la curiosidad que todo buen periodista ha de tener, dependiendo de sus propios gustos, están quienes se dedican a reportajes de investigación sobre temas concretos, que bien puede ser el descubrimiento de una vacuna o el tratamiento de una hecho histórico. Los hay que se dedican a los deportes en su más amplio espectro. Los hay que tratan temas de actualidad, ya sea política, cultural o científica. Pero el periodista, por encima de todo, busca la Verdad, así, con mayúsculas. Esa Misión, también con mayúsculas, está por encima de cualquier interés, ya sea económico o ideológico.

Personalmente, puedo decir que me considero periodista. En 1994 comencé a escribir para algunos medios. En 1995 comencé a editar y dirigir mi propia publicación, a la vez que seguía escribiendo para otros medios. He hecho radio. En 2003 acabé mi primer libro que vio la luz en 2008 a través de Ediciones B. En 2008 acabé mi segundo libro que estoy a la espera de su publicación. Mientras tanto, estoy acabando mi tercer libro, sigo leyendo y escribiendo de forma constante de todos aquellos temas que me atraen en el momento en que me siento ante el ordenador. Sin embargo, para algunos no puedo ser considerado periodista porque no tengo un papel donde dice que he realizado esos estudios llamados Ciencias de la Información.

Hace años me dio por pasearme por la Facultad de Ciencias de la Información, hasta estuve más que tentado en matricularme para dar oficialidad a lo que considero mi profesión. Incluso en una ocasión me invitaron a una conferencia, ¡como ponente! Charlé con algunos alumnos y conocí un par de profesores. No me matriculé, lo vi completamente inútil y una enorme pérdida de tiempo. Y tal y como ha progresado el periodismo en este país, no puedo por menos que alegrarme de no habérseme ocurrido matricularme en dicha Facultad.

Me di cuenta de varias cosas. La primera es que el profesorado, por norma, son periodistas frustrados que son incapaces de dedicarse a aquello para lo que en su día se prepararon y en algunos casos, al ser despedidos de determinados medios por su inutilidad como periodistas, terminaron dando clases. Y ahí está uno de los dilemas: ¿Cómo un señor que no sirve para periodista me va a formar para ser uno de ellos? Creo que es más que posible que yo pueda enseñarles a ellos, y no es falta de humildad por mi parte, si no una realidad que considero patente.

De todo esto pude sacar también la conclusión de el porqué del periodismo actual. Echando a un lado a los payasos del periodismo llamado del corazón y que cada dos por tres no dejan de enarbolar su título de Ciencias de la Información y que en la mayor de las ocasiones ellos son la noticia, en los últimos años estamos asistiendo a la destrucción y corrupción total de tal profesión. El periodista tiene como misión informar, y hacerlo de forma veraz, contrastando la información, intentando ser lo más imparcial posible y por encima de todo informando de la verdad.

Sin embargo, los intereses de los medios están por encima de informar verazmente sobre los hechos de los que informa. Los periodistas desinforman, tergiversan la verdad, la deforman hasta conseguir que se adapte a las exigencias del medio para el que trabajan. Han de dejar de lado la ética profesional, pisotearla y ponerla al servicio de quien le paga, cagándose en el código deontológico periodístico que se supone ha de prevalecer.

El actual mundo del periodismo apesta de forma alarmante, manipulando las opiniones, los hechos, e incluso retocando las imágenes de las noticias de las que informa para adaptarlas a lo que le exige la empresa. Todos, absolutamente todos los medios están manipulados, ninguno es imparcial, todo depende del color que luzca el medio en sí. Si para llegar a esto, desinformar, manipular, mentir... hace falta un título, yo no lo quiero, porque no sirve más allá que para utilizarlo de papel higiénico.

Comprendo que muchos periodistas necesitan comer, necesitan ese sueldo del miedo al que se venden y al final, como ocurre con la política, son periodistas de profesión, no de vocación. Se han convertido en máquinas que escriben al dictado, aunque estén escribiendo una gran mentira. La ética por los suelos, desaparecida, defenestrada.

Hay grandes excepciones dentro de este tufo insoportable en que se ha convertido la profesión de periodista. Aún quedan grandes informadores que no tienen miedo a quedarse sin ese sueldo del miedo y que por su boca o por medio de su pluma sólo salen verdades como puños y que aunque son despedidos de esos grandes medios manipulados, siempre tienen un hueco donde poder decirlas, porque la verdad en la información ha de prevalecer sea donde sea.

Hace un par de décadas, aunque a algunos les parezca increíble, los políticos iban acompañados en campaña por una buena cantidad de periodistas independientes que informaban hasta de cuando se rascaba la nariz, porque estaban allí sin cortapisas, para contar lo que veían, para contar la verdad. No podré olvidar las imágenes de las campañas de Felipe González en su famoso autobús donde no faltaban una docena de periodistas de diferentes medios que informaban libremente de lo que estaba ocurriendo y tomaban nota de cada palabra que el candidato decía y atendía a cada pregunta, por muy comprometida que pudiera ser.

Esto se ha perdido. Ahora los partidos, todos, tienen a sus periodistas profesionales en nómina para que informen de aquello que se les dicta, aunque esa información que les obligan a escribir sean auténticas mentiras, enormes barbaridades imposibles de creer. Hasta lo que eufemísticamente llaman ruedas de prensa, se ha convertido en un medio publicitario para los políticos, no permitiendo a los periodistas presentes realizar las preguntas pertinentes sobre sus programas, actuaciones o escándalos que indefectiblemente les rodea.

Actualmente en España está ocurriendo un hecho del que se desinforma de manera escandalosa: lo que se ha dado en llamar Movimiento 15-M. Es más sencillo encontrar la verdad en una red social de Internet, en un vídeo de Youtube o en un blog, que en cualquiera de los periódicos que se publican en nuestro país. La información se tergiversa, las imágenes se manipulan descaradamente, las noticias se dan al gusto del dueño del medio y de quienes les pagan. Como dije antes, periodistas de profesión o simples marionetas que escriben y "opinan" al dictado.

Bien es verdad que el movimiento no deja de ser una minoría, ya que los números, incluidos los que proporcionan el propio movimiento, siguen siendo aun bajos para que la repercusión sea lo suficientemente importante. Mucho ruido, pero en realidad pocas nueces, es la verdad. Pero está ahí, hay que informar de forma veraz de lo que está ocurriendo y estoy seguro de que si los medios así lo hicieran el movimiento crecería de forma exponencial hasta convertirlo en un clamor mayoritario difícil de desoír y de reprimir, para transformarlo en un fenómeno social imparable capaz de cambiar realmente las cosas de forma clara y positiva.

Los medios en general informan de que su número es aún menor, intentan captar imágenes de los grupos urbanos más "desarrapados" huyendo de las imágenes donde el grupo es el de unos jubilados que luchan porque no les mermen aún más una escasa pensión duramente ganada o del grupo de jóvenes que están hartos de vivir sin casa, sin trabajo y sin futuro a la vista. Se prefiere entresacar las imágenes de los típicos jóvenes con rastas, de lo más respetables, tocando unos tambores y con el imprescindible canuto en la boca, como una forma más de tergiversar la verdad.

Ésta es otra forma de manipular la información y de que muchos duden de unirse a un grupo en el que imaginan difícilmente que puedan encajar, cuando el movimiento es de lo más heterogéneo. Hay funcionarios que pelean porque su nivel de vida no siga cayendo en picado. Hay amas de casa que ven cómo les es imposible llegar a final de mes. Hay parados de más de cuarenta y cinco años que ven cómo su vida laboral ha terminado y les quitan hasta un miserable subsidio. Hay afectados por las hipotecas abusivas y que viven con la espada de Damocles sobre sus cabezas a punto de perder su vivienda. Hay profesionales de los más variados ramos que lo han perdido todo. Hay jóvenes que sólo piden el derecho a un trabajo y un sueldo digno. Hay familias enteras reclamando que no les roben su vida. Y también hay jóvenes inconformistas con sus particulares y más variadas formas de vestir que no deben causarnos un prejuicio fuera de lugar en una sociedad moderna.

Y hay que comprender que como en todos y cada uno de los sectores de la sociedad hay también miembros de los pelajes más deleznables que aprovechan el movimiento y la multitud para entremeterse en lugares donde no tienen cabida.

Aunque el movimiento es una minoría, como apunté antes, la desinformación y la manipulación que realizan todos y cada uno de los medios de información del país, no cabe duda de que impiden que pasen a ser una mayoría aplastante, ya que en este país hay un mayor número de ciudadanos indignados con su situación particular y la situación en general de los que realmente vemos en las calles.

Lo que no es de recibo es que medios como La Razón manipulen fotografías para hacer huecos en las manifestaciones y que parezcan menos, que canales de televisión manipulen la información y vean piedras donde hay una camiseta arrugada en la mano y que sin embargo, no vean los pinganillos de los policías de paisano que se mezclan con la multitud y provocan descaradamente a los manifestantes para que sus compinches actúen alegremente con las porras, que tampoco ven los medios, como una forma más de echar por tierra un movimiento ciudadano tan respetable y con los mismos derechos como cualquier otro.

Personalmente puedo estar a favor de este movimiento ciudadano, puede que simpatice con algunas de sus propuestas, de la misma forma que puedo estar en contra de otras muchas propuestas o formas de actuar, e incluso es posible que no esté a favor del movimiento en sí mismo. Pero lo que no puedo es dejar de estar indignado con una información manipulada hasta extremos ridículos, ni con unos políticos que hacen oídos sordos a unas propuestas que, aunque aún no provengan de millones de ciudadanos, su número es tan importante que representan a una parte considerable de la sociedad y que deben tomarse en cuenta a la hora de aprobar leyes o medidas que afecta a todos.

Los periodistas de vocación se ven relegados a los pocos medios independientes que Internet proporciona y alguno de los grandes, como Iñaki Gabilondo, sobreviven sin importarle dónde, siempre que pueda expresar su opinión profesional libremente, sin duda, una de las más prestigiosas de este país, un prestigio ganado gracias a una ética incorruptible y un saber hacer como periodista difícil de igualar.

Los grandes medios de información están corruptos hasta la médula, parciales a niveles que llegan a ser ridículos, sin apoyarse en la verdad, si no destruyéndola para construir y dar forma a "su" verdad.

Ser periodista es una vocación donde la información y veracidad de la noticia es lo primero y muchos no necesitan títulos universitarios corrompidos para poder llamarse a sí mismos periodistas, sobre todo cuando los que enarbolan el susodicho título bien harían en usarlo como papel higiénico.

Porque ahora más que nunca la verdad debe estar por encima de ideologías políticas, de imposiciones de empresa, de exigencias y del miedo constante a acabar en la calle mientras un becario que escribe al dictado hace el trabajo sucio. La sociedad necesita estar informada de la verdad para poder tomar decisiones acertadas, para poder tomar decisiones con un mínimo de conocimiento de lo que realmente está ocurriendo, para poder tomar decisiones acordes a su conciencia como ciudadano. La verdad por dura y obscena que sea ha de prevalecer para que la libertad de prensa sea realmente eso, libre y no secuestrada por los grandes y poderosos medios de comunicación cuyo único color es el color del dinero y del poder.

Comprendo que hay que comer, que hay que pagar las facturas, que hay que pagar la hipoteca, pero cuando el que antes se llamaba cuarto poder se llega a corromper hasta niveles nunca vistos, tergiversando la verdad, desinformando y mintiendo, lo siento, pero se prefiere pasar hambre antes que pisar las propias convicciones y destrozar la ética que ha de imperar en una profesión que nunca debería de haber dejado de ser libre e imparcial y son los propios periodistas quienes han permitido esto, los periodistas de profesión, no de vocación, los periodistas de títulos adulterados, no los que llevan el periodismo en las entrañas.

Quiero aclarar para dar por terminado este artículo, que he utilizado como ejemplo el Movimiento 15M por estar de rabiosa actualidad, porque podría haber utilizado innumerables hechos pasados, aunque aún recientes, para poder decir a voz en grito que basta ya de periodistas que escriben al dictado del medio que les paga, en vez de dar rienda suelta a su vocación de informar libremente de la verdad, contrastando, comprobando, estudiando cada matiz de la noticia, para que llegue impoluta, clara y de forma veraz a los ciudadanos. Para que de esta manera, algún día poder alzar la cabeza sin sentir vergüenza, y con orgullo poder decir: yo, soy periodista.

José Luis Carranco

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Comentarios 

 
+5 #1 Vik Firebrand 24-06-2011 16:30
¡Qué razón tienes!
Lo de los Photoshops de "La (sin)Razón" se está convirtiendo en una autoparodia del antiperiodismo. Lo malo es que es la guinda del pastel. Paradójicamente , el único medio "oficial" que he visto cubris con objetividad lo del 15M es Radio3.
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+6 #2 Mad Max 02-07-2011 08:37
José Luis, me sorprendes, lo mismo veo que firmas un artículo de humor, que un relato de terror, que otro de misterio, artículos sobre historia o curiosidades y hasta artículos tan interesantes y reflexivos como este con el que estoy totalmente de acuerdo. Imagino que estarás a sueldo por algún sitio, a ver si dices donde más escribes para visitarlo. Sigue escirbiendo, me gusta, y felicidades por esta web.
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+2 #3 José Luis Carranco 02-07-2011 08:51
Hola, pues no, no escribo en ningún sitio más. Estoy en paro y sin ningún tipo de prestación, así que para no tirarme del noveno, escribo. Ojalá escribiera en algún medio, pero no tengo nombre para que me den una columnita o un blog, escribir cuatro tonterías, que es lo que hace la mayoría y que te den una pasta. No es que lo que yo escriba sea bueno, pero vendría bien un sueldecito, que no me llega para la hipoteca :lol:
Muchas gracias, Max Mad por tu comentario y por estar ahí. Saludos.
Abrazos pa mi buen amigo Vik :-)
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+5 #4 Lolamts 03-07-2011 14:09
Me anima que existan aún personas de tu opinión y que la enarbolen ante los medios, como es éste. Cierto es que hoy dia, la matoría del periodismo y la grandísima mayoría de la justicia es manipulada al 99% por la política, lo que no lleva a perder perspectiva, a tener más difícil el conseguir la auténtica informacion. Pero, bueno; no es imposible. Solo más difícil. ¡A poner a trabajar las neuronas!
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+5 #5 Mar 07-11-2011 14:48
José Luis te admiro por lo versatil que eres y por tu forma de ver las cosas. Felicidades !
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