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Aunque la imagen y el enunciado de este artículo pueden hacer pensar que voy a hablar de cine o en todo caso de una de esas producciones creadas para la gran masa de descerebrados que se distraen con cualquier cosa, no voy a escribir sobre eso. Voy a intentar vislumbrar o más bien elucubrar, sobre las cosas que hacemos la mayoría de las personas cuando estamos solos en casa.

No cabe duda de que si supiéramos que tenemos una pequeña cámara mirándonos nos perderíamos grandes momentos y creo no equivocarme si aseguro que todos podremos vernos reflejados en este artículo y el que no, que lo diga en la zona de comentarios al final del todo. Hacemos muchas cosas cuando estamos solos, pero la principal y que nunca falla es cantar...

Sí, es raro encontrar a personas que no canten bajo la ducha, yo lo hago, pero si no es en el baño, aquí, cantar, canta todo dios cuando está sólo en casa. El siguiente paso en el escalafón es cantar bailando o imitando al autor del tema en cuestión. Los hay tipo Julio Iglesias, con manita sobre el estómago como si tuviera una hernia de hiato y los gases le molestara, otros imitan llevándose la mano a la boca como si tuviera un micro, otros realmente se han comprado un micro para tal menester y los hay que ya les vale con el palo de la escoba.

La cosa puede empeorar si de imitar gestos y gorgorítos, pasamos a vestirnos más o menos como nuestro ídolo. A veces la cosa se pone algo complicada si te gusta Madonna y para imitarla, aunque seas tío, te pones ligueros y coges el sujetador de la abuela y lo rellenas para que parezca el sujetador que diseño para la diva Jean Paul Gaultier. Imagino que lo más complicado será aprender a caminar con tacones a la vez que bailar y cantar con el disco Erotica de fondo. O bien imitar a Lady Gaga recubierto con los filetes que tu madre ha comprado esa mañana en la carnicería.

Pero aparte de esto de cantar son muchas las cosas que hacemos en casa cuando estamos solos y que a veces viendo la pinta de algunos es complicado de imaginar. Algunos y algunas hacen atrevidos estriptis delante del espejo sin tener en cuenta el aspecto físico. Una mayoría dirige orquestas inexistentes cuando se ponen música clásica, sin tener en cuenta que no tiene sentido del ritmo e incluso al final hacen reverencias ante un público inexistente agradeciendo los inaudibles aplausos.

Otros se travisten. Otros le hablan a un imaginario entrevistador creyéndose una personalidad importante. Otros juegan a soldados de fortuna apuntando tras cada esquina de su casa con las manitas imitando la forma de una pistolita. Y una mayoría dan rienda suelta a sus fantasías mas sicalípticas.

Otra cosa que gusta hacer cuando se está solo en casa ya que pensamos que nadie nos ve, es ir cómodo. Por cómodo se pueden entender varias cosas, ir en pelotas o mayoritariamente en calzoncillos. Esa comodidad incluye rascarse el culo sin disimulo y de la misma forma pegarse pedos. Los más atrevidos incluso levantan una de las patitas para soltar el chorro de metano con la esperanza de que el sonido del trueno sea mayor. Inclusive los hay que intentan componer sinfonías si el pedo es más bien largo y la pedorreta va como a plazos, uno detrás de otro. Y habitualmente, si el sonido ha sido realmente potente, hasta se suele dedicar tal hazaña.

Entre los más frecuentes para tener el honor de que le dediquen un buen pedo están los jefes, los vecinos que probablemente lo hayan escuchado, los banqueros, los políticos y dentro de este mismo último ramo, la familia política, preferentemente la suegra. Si el sonido del meteorismo lanzado ha sido lo suficientemente formidable, se suele hacer de nuevo reverencias ante el inexistente y distinguido público, el mismo que anteriormente se saludó al final de dirigir la orquesta mientras escuchaba música clásica.

En este último párrafo no he hablado de la parte femenina por desconocimiento de sus habilidades pedorras cuando están solas en casa. Imagino que también se pondrán cómodas, o bien en pelotas o bien en bragas, además me las imagino con bragas de esas de cuello alto para tal menester de estar sola en casa. Ya he dicho que la cosa es ir cómodo y un tanga, se diga lo que se diga, no lo es, que lo he probado.

En cuestión de pedos femeninos hay algo clarísimo, a diferencia de lo que se pueda pensar, las más delgadas son más pedorras que las que tienen sobrepeso, aunque en general se suela pensar lo contrario. Además, esto es válido para ambos sexos.

La explicación es bien sencilla. Las féminas delgadas es de conocimiento público que para conseguir tal delgadez o bien se tiene el metabolismo acelerado o bien se come muchas verduras. Una de las cualidades de las verduras es que en el proceso digestivo fermenta de manera alarmante, aumentando el nivel de gases y desde luego incrementando a su vez el olor característico de un pedo con un alto nivel de tufo.

Puede que en las chicas no suenen tanto o sí, quizás suene como si fuera el escape de un bote de gas, pero claro, al estar solas no podemos afirmar con rotundidad tal hecho, pero si es delgada la peste será considerable. Ser casi anoréxica es lo que tiene, estás super delgada y los trajes de grandes diseñadores te sientan la mar de bien, pero se sufre espantosamente de gases y además el nivel de fetidez puede ser más que preocupante.

Pensando en las féminas de extrema delgadez me viene a la mente algo que me resulta perturbador. Queda patente que entre estas últimas se encuentra la actual princesa Letizia, con z. Así que a pesar de poder imaginar que las habitaciones de esta gente deben ser amplias, cuando la muchacha suelta una ventosidad del tipo chica delgada vegetariana es posible que a pesar de la amplitud del dormitorio su acompañante de cama, imagino que el principe, tiene que sufrir sobre su noble persona el tufo de la canija. Es guapa, los modelos de altos diseñadores le quedan genial, pero los gases acumulados y los pedos fétidos no se los quita ni su nueva condición principesca. No quiero ni imaginar cuando está toda tiesa en una recepción que dure varias horas al lado de los suegros.

Con lo expuesto anteriormente podemos llegar a una serie de conclusiones más o menos acertadas. La primera es que si te invitan a un desfile de modelos, que estés en la primera fila no es un privilegio. También podemos al fin darnos cuenta porqué los diseñadores de alta costura, como por ejemplo Galiano, están como una cabra o porqué otros como Karl Lagerfeld tienen tan mal carácter o cara de que está todo el tiempo oliendo a mierda. Porque además, las chicas en un desfile están nerviosas, y ya se sabe que los nervios aflojan el muelle. Así que eso de tener cara de oler a mierda no es una metáfora, es literal.

Bien, dejemos de lado esta parte de ir cómodos y lo de soltar gases con alegría ya que me he dando cuenta de que esto puede dar para un artículo por sí mismo y además me estoy apartando del tema de estar solo en casa.

Antes dije que es muy complicado imaginarse a personas conocidas soltándose el pelo cuando están solos en casa dependiendo más o menos de sus gustos musicales o erótico festivos, pero ahora donde no llega nuestra imaginación, llega Tuenti o Facebook. Sí, inconscientemente en las redes sociales somos capaces de colgar según qué fotos hechas en privado que jamás se nos ocurriría enseñar en la oficina o a la familia y que nos darían pistas de lo que cada uno hace cuando está solo en casa.

Es comprensible que a tu compañero de oficina, sí, ese con cara de que le falta varios hervores y tiene cara de moco, seas incapaz de imaginarlo vestido de drag queen o imitando a al de AC/DC. Y es que no te lo imaginas ni en la cama con una señora dedicado al sano arte amatorio, porque hay caras y tipos a los que difícilmente puedes imaginarte, hablemos claro, follando, por ejemplo, yo a Mariano Rajoy no me lo imagino, hasta da grima y asquito sólo pensarlo. Pero sorpresa, desde que aparecieron las redes sociales como Facebook, esto nos facilita enormemente esta labor de cotilla empedernido.

Bien, primero has de localizar al susodicho en la red social, ya que algunos usan apodos o nicks inimaginables por ti, pero con algo de paciencia es posible encontrarlos, porque a ese con cara de poco hervido, en su alocada falta de lucidez, no se le ocurre otra cosa que añadir como amigo a uno de confianza de la oficina y ahí tienes la puerta trasera de entrada para llegar hasta su perfil y echar unas risas.

Bien, lo primero es que tú también uses un nombre imaginario en la red social y luego busques el nombre de un conocido de la oficina para solicitar que te añada como amigo. Una vez conseguido esto, puedes mirar libremente la lista de sus amigos en busca de otros conocidos.

Hay que tener dotes detectivescas para poder reconocer a uno de ellos tras un nick y tras una foto un tanto desconcertante, pero fijándonos mucho ahí lo tendrás. Una vez hecho esto, envía una solicitud de amistad al caramoco, que fijo que pica, y ya lo tienes. Ahora a disfrutar de esas fotos hechas de mala manera delante del espejo del baño o armario para descubrir que le gusta disfrazarse de señora o bien mirar en la información pertinente los grupos y cosas que le gustan.

Las sorpresas pueden ser mayúsculas, porque a pesar de la cara de apático que tiene el pavo y lo soso que es, fuera de casa, o más bien solo en casa, es una fiera del sexo más extraño que puedas imaginar. Igual la sorpresa es al contrario, el chaval es igual de pavo en Facebook que en la oficina y da auténtica penita ver que tiene sólo tres amigos, ninguno tía, por supuesto,  y que son igual de anodinos que él. Sal rápidamente de su perfil, elimina la amistad, no vaya a ser que a otro compañero de oficina se le haya ocurrido la misma idea que a ti y te reconozca como amigo del triste del trabajo, con lo que igual te identifica con semejante espécimen y quedas fatal, eso sí, te lo tienes merecido, por cotilla.

Pero no nos desviemos y sigamos viendo ejemplos de esas cosas que a muchos les gustan hacer en casa cuando están solos. Algo que también suele ocurrir es que nos aburrimos y claro, a alguien hay que darle la lata y para eso un día inventaron el instrumento ideal: el teléfono móvil.

Se suele llamar sobre todo a las horas más intempestivas, o sea, o bien cuando estás comiendo o un poquito más tarde, cuando estás echando una cabezadita y de repente suena el teléfono y el colgao te turno hace la pregunta estrella: ¿Dónde estás? De entrada te entran ganas de mandarlo allá donde mandas a quien molesta y de paso recuerdas a toda su familia. Lo cachondo del caso es que le dices: "en casa, estaba durmiendo". Y la respuesta invariable del descerebrado es: "perdona, luego te llamo, sigue durmiendo". A ver anormal, cómo voy a seguir dando esa cabezadita que te transporta a otros mundos de placer mientras haces la digestión cuando te acaban de cortar el rollo. Esta pregunta de ¿dónde estás?, hace años, carecía de sentido, ya que no existía el móvil y sólo podían llamarte al fijo, lo malo es que te la hicieran de todas formas. Para matarlo gratis.

Cuidado, que ese invento que aparentemente parece tan útil es más bien un artefacto de control y manipulación total. El atontao tras hacerte la pregunta de dónde estás, y quizás tu responderle que en casa, puede ser que continúe el interrogatorio con la pregunta: ¿Qué haces? Cuidado, esta cuestión está llena de peligros. El aburrido que está solo en casa supone una amenaza mayor de la que puedas imaginar. No se te ocurra responder que nada, siempre estás haciendo algo, es más, estás siempre a punto de salir, porque el desganado pesado de turno puede amenazar con hacerte planes para las próximas horas o algo aún peor, ir a tu casa.

Lo increíble de estos casos es que los que se aburren solos en casa y deciden molestar, son incansables y no suelen coger las indirectas más directas que puedas lanzar. Porque a ver, que parte de la frase "en estos momentos estoy comiendo" no entienden para querer darte palique. A ver, que estoy comiendo, que se me enfría la comida, llámame en otro momento y a ser posible a una hora posterior a la que normalmente en época de estío uno duerme la siesta. Es como responder: "estoy en el coche", o sea, estás conduciendo, no deberías hablar por el móvil, te pueden multar, pero el tío insiste en dar conversación.

A veces entran ganas de ponerte realmente borde o como dicen a veces en la televisión, ser realmente sinceros y decir las cosas a la cara, pero una extraña cosa llamada educación y buenas maneras te lo impide. Yo tengo el método infalible: desconectar el peligroso artefacto llamado teléfono móvil cuando estoy comiendo, voy a echar una siesta o sencillamente no me apetece que me moleste el aburrido de turno.

Otra de las cosas extrañas que sobre todo al genero masculino se le suele ocurrir cuando está solo en casa, es querer dar una sorpresa a su pareja entrando en un terreno desconocido para él: la cocina. Y se puede afirmar con total rotundidad que siempre sorprendes a tu pareja. Lo malo es que tal sorpresa no suele ser por el arte culinario del atrevido solitario, si no por la increíble capacidad de ensuciar cuantos más cacharros mejor.

Sí, no falla, cuando el hombre decide hacer de comer, de entrada las ideas se agolpan en su cabeza, le es complicado dar salida a tanta información y dudas. Puede que acuda a Internet en busca de portentosas recetas con la cual asombrar a su cándida pareja que no tiene ni idea de lo que le espera. Normalmente, solemos acudir a lo más socorrido y que además parece lo más sencillo: la pasta. Craso error. Al querer sorprender intentamos realizar las mezclas más explosivas de salsas tomateras y cuando digo explosivas es que a veces lo son, literalmente.

La pasta se nos pega, el tomate más, sacamos latas de champiñones como guarnición, pero además queremos aderezarla y claro, sacamos botes de pimientos del piquillo, atún, berberechos.... Buscamos e inspeccionamos la despensa y sacamos más latas, algunas no tienen ni etiqueta o nos parecen tan indescifrables como las instrucciones de uso de una lavadora, pero no importa, al hombre le gusta el riesgo.

Al final, tras un par de horas, llega la pareja, se encuentra al hombre que ha estado solo en casa y por lo tanto va cómodo, en calzoncillos, con un delantal lleno de lamparones, la cocina hecha un cisco, cacerolas a mansalva, incluso algunas que nunca se han usado han servido para experimentar. La pared de la cocina directamente pegada a la vitrocerámica está llena de manchas irreconocibles, incluso la pared de enfrente, incomprensiblemente también lo está. El suelo está lleno de salpicaduras, que han sido extendidas por todo el piso cuando el descerebrado, que al ir cómodo va descalzo, ha ido expandiéndolas como si del Big Bang se tratara en sus devaneos por la casa.

Las latas abiertas se amontonan, el fregadero es incapaz de dar capacidad a tanto cacharro y el famoso plato con el quería sorprender a la pareja no existe, se ha pegado, quemado o a saber qué leches le ha ocurrido. Al final el inconsciente ha abierto dos latas de fabada asturiana y presenta dos platos con una sonrisa, eso sí, con una ramita de perejil cada uno, que eso adorna, pero sin pesar en la que ha liado y desde luego sin que por su cabeza pase la peregrina idea de limpiarlo. Eso si no le mete fuego al piso con el rollo de cocinar, como le pasó al descerebrado de la foto y ahí lo tienes al pobre, intentando arreglar el estropicio con un cubito de playa.

Sí, hemos sorprendido a nuestra pareja, pero lo que realmente fascina y asombra es que ésta no llame directamente al abogado para pedir el divorcio.

Otro peligro u ocurrencia descabellada que suele ocurrírsele al que está solo en casa y se aburre es entrar en otro terreno lleno de peligros: el bricolaje. Todos hemos visto al señor de Bricomanía realizando auténticos portentos con impecables acabados y sorpresa, con todo limpio y ordenado. Por cierto que entre los briconsejos de por medio, siempre muestra la obra terminada y esto hace sospechar que el tío no lo ha hecho realmente.

Porque a ver, que sale el barbas coje dos palos y un taladro y da paso a un briconsejo en el que ves a un hippie que tiene metidas las manos en algo parecido a tierra con flores mientras dice: "y con un poco de guano nuestros claveles luciran más bonitos". O sea que tiene las manos metida en mierda. Pero es que termina el briconsejo y ya sale el otro con un trapito limpiando el mueble ya terminado diciendo: "y tras una capita de barniz pasamos un trapito seco y ya tenemos nuestra mesa de salón acabada". Sospechoso. Sí, es de lo más sospechoso y te lleva a pensar que tiene una cuadrilla de paletas y carpinteros detrás realizando el trabajo y los acabados impecables o bien ha ido a Ikea a comprar el mueble y simplemente lo ha montado, que esto también tiene su mérito.

Pero como señalé antes, lo que realmente sorprende es la limpieza y el orden. A ver, que es un hombre y la palabra orden no está archivada en su cerebro y por lo tanto es desconocida y difícil de catalogar y comprender. Otra cosa es que el de Bricomanía tenga un lado femenino muy agudizado, o lo que es lo mismo, que sea mariquita, y claro, le sale la vena femenina y todo es limpieza y orden, pero comúnmente el macho alfa no es así. Por norma se tienen las herramientas desordenadas y a saber dónde, cuando se lija, las virutas y serrines las recoge la de siempre, la pareja y que el acabado sea impecable o medianamente aceptable es una quimera.

Porque algo que nunca se le ocurre al hombre que se queda solo en casa es coger la escoba, la fregona o un trapo y limpiar y ayudar en las tareas de casa a tu pareja. Alguno es posible que lo haga, eso sí, con ligueros, tacones, delantal con borde de puntillitas y cofia, con lo que de nuevo, el interés es más bien erótico festivo que la limpieza del hogar en sí misma

Voy a ir acabando, que igual esto se está alargando mucho y estoy sólo en casa, pero voy a hacer un pequeño apunte más. Me he dado cuenta de que los solitarios suelen ser aficionados a la astronomía, aunque más bien yo diría a la fisonomía, ya que el avanzado telescopio del que se encaprichó en su momento suele apuntar más hacia el bloque de enfrente que hacia el cielo. Porque todo hay que decirlo, somos curiosos por naturaleza, nos gustaría ser el Gran Hermano que todo lo ve y además de hacer las cosas más raras e inimaginables cuando estamos solos en casa, también nos atrae de forma imperativa saber qué hacen los demás.

Así que si te gusta dirigir orquestas, vestirte de la Pantoja, declamar cual rapsoda, o sencillamente ir en pelotas por casa mientras te tomas una cerveza y te tiras pedos, vigila no tener las cortinas de casa descorridas, porque es más que posible que otro que como tú está solo en casa te esté vigilando.

Y paro ya, que como dije antes, estoy solo en casa, así que voy a dejar esto de escribir, y voy a pasear por el piso, a ver si de una vez domino el andar con garbo y elegancia con ligueros y tacones, eso sí, con las bragas de la abuela, que el tanga no hay quien lo aguante por la raja del culo y además distorsionan el sonido de los pedos.

© José Luis Carranco

 

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Comentarios 

 
+8 #1 Reina Lilith 19-06-2011 18:09
Pocas, poquísimas veces me he reído tan a gusto. Gracias porque, aunque soy una persona con un sentido del humor bastante decente, nada hay que ensanche más los pulmones que las carcajadas (por cierto.... estoy sola en casa y vivo en pleno casco historico, con lo cual los vecinos de enfrente están a escasos 6 mts.... y cualquier dia van a empezar a cobrar entrada en su balcón, porque nunca me acuerdo de bajar la persiana)
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+6 #2 Priscilla 20-06-2011 23:09
En algunas cosas tienes razón, sobre todo en el apunte sobre los homosexuales. En mi caso, cuando estoy solo en casa, suelo quedar con mis amantes. No me hace falta despelotarme por que siempre voy desnudo, no me hace falta tirarme pedos, por que desde pequeño, en mi familia, siempre aireábamos gases. No me gusta cantar ni bailar a solas. Y si me meto a cocinero (cocino todos los dias) sé que mi novio no lavará los cacharros por lo que procuro ser cuidadoso, como además me gusta comer bien, me esmero y dejo los experimentos para la gaseosa.
Con lo que ciertamente no me atrevo es con el brocolage, me gusta pero no me atrevo, ni mi novi me lo permite, jejeje.
Pero si como hombre reconozco esos tópicos aunque un poco de lejos. Ah, por cierto, lo bueno de vivir en un 5º de zona nueva es que las cortinas SIEMPRE están descorridas y si los vecinos ven algo que lo disfruten.
Una última nota, el fin de semana próximo estaré solo en casa.
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+7 #3 Mad Max 02-07-2011 08:07
Muy bueno, me he partido el pechooooooooo :D :D :D :D :D
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+4 #4 Antonio González 05-08-2011 12:31
Muy divertido, me he reído bastante.
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-1 #5 ppppp 23-08-2011 15:55
no encontre la poesia :cry: :P
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+5 #6 NONO 27-10-2011 13:53
al final te tengo que meter en el club de la comedia que bueno , que bueno y lo de las llamadas al telefono , cierto como la vida misma.
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+2 #7 nim 01-02-2012 20:07
Hago muuuuchas cosas de las que pones, pero me niego a reconocerlo en publico!!! jajajajajajja

Muy bueno :)
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